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Por todos lados se habla de finanzas personales. Ya la red está llena de coaches, líderes y otros asesores (como yo) hablando del tema.

Hay miles de artículos que hablan de cómo dejar de vivir quincena a quincena, de cómo aumentar el fondo para el retiro o nuestra cuenta de ahorro.

Con todo y eso, me topo todos los días con personas que no tienen ni siquiera un pequeño fondo por si se les poncha una llanta o se descompone el calentador.  Así somos.

Lo malo es que así pasan y pasan los años. Pasa la vida y cuando nos damos cuenta estamos al borde del retiro sin plan alguno.

¿Por qué nos pasa eso? Si cada vez hay más información, herramientas y acompañamiento para lograr estabilidad y libertad financiera.

Lo que me llevó a reflexionar sobre MI PROPIO andar en este mundo de las finanzas personales. De hecho, por mi propia experiencia, es como he llegado a prepararme tanto y a crear estos espacios, pero uno divaga. Se nos escapa la liebre.

Personalmente, comencé este viaje en el 2007 cuando mi mamá me pidió dinero prestado para pagar la mensualidad de su coche. Ahí comenzó mi reflexión. Mi mamá siempre trabajó, es educadora. Aunque mi papá, en el marco más tradicional, se hacía cargo de todos los gastos de la familia. Al divorciarse, mi mamá siguió trabajando, pero no logró adaptarse a la nueva situación y de ahí los problemas financieros. Yo pensé ¿dónde está todo el dinero que ganó por casi 30 años?  Y lo segundo que pensé fue ¿dónde está todo el dinero que YO he ganado en los últimos 10 años?

En esa época, a mis 32 años, comenzó mi educación financiera. Un poco a golpes y tropiezos. Me endeudé, tuve muy mala calificación en el buró de crédito. También compré mi departamento y un coche. Los pagué en su totalidad. Luego me quedé sin trabajo. Y mil otras peripecias.

Hasta que por fin comenzó mi aprendizaje formal en finanzas personales.

Y fue cuando decidí que podía ayudar a que la gente no tuviera que pasar por los mismos baches que yo.

Ahí comenzó mi viaje por este fascinante mundo de las finanzas personales.

Poco a poco descubrí que aún me saboteo gracias a varios miedos fuertemente agarrados en mi mente.

El primero, el miedo al fracaso.

No quería sentirme “fracasada” y eso me hacía gastar en cosas que necesitaba para impresionar a gente que ni me importaba. Tal cual dice el dicho, yo, completamente desubicada en mis prioridades e intereses personales. Estaba viendo para afuera, no para adentro.

El segundo, el miedo al éxito.

Por increíble que parezca, también pensar que si me va muy bien mi virtud no lo podría aguantar entonces, mejor pobre pero honrada que rica y malvada.

Cambiar de idea sobre el éxito y la riqueza me ha liberado bastante. Nada como pensar que hay que trabajar y generar mucho para compartir mucho. Tener lo suficiente y además la posibilidad de compartirlo. Y aunque no lo hago en alguna ONG o institución particular, (si me gustaría), cada vez que encuentro una oportunidad, ayudo. Con tiempo, con dinero o lo que esté a mi alcance.

El tercero, sentir que no que me merezco las cosas.

Cuando no reconocía el valor de mi experiencia y lo mucho que tengo que aportar estaba detenida y generando muy poco ingreso. Sentía que no merecía ser escuchada o que no merecía el dinero que podría ganar por eso. Cuando tengo mucho que aportar y gran corazón para ayudar a las personas a mejorar su situación financiera. Claro que merezco generar abundancia para mi y para otros. Crear, junto con otros nuestra propia estabilidad financiera y luego una independencia real.

Y, por último, la trampa de no tener tiempo.

Parte de dar prioridad a mi estabilidad financiera fue hacer el tiempo para crearla. A veces me da flojera, inclusive ahora, revisar mis gastos mensuales. O actualizar mi presupuesto. Pero si para mí, tener tranquilidad financiera para el futuro es una prioridad, tengo que hacerme el tiempo. Si o si.

Es muy difícil no auto sabotearse, dejar de meterse el pie. Requiere disciplina y un esfuerzo consciente sobre el uso de mi dinero.

¿Quieres saber la mejor parte?

Que si das prioridad a tus finanzas y dejas de meterte el pie con estas u otras trabas mentales, irás concretando tu estabilidad financiera. Sentirás mayor control sobre tu propia vida y, por consecuencia, en tus finanzas personales. Que son reflejo de nuestro orden mental.

No dejes de enviarme tus dudas, preguntas e intereses por correo. También podemos seguir esta conversación por las redes sociales. Aquí hay una oreja y una compañera para viajar al fascinante mundo de las finanzas personales.