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Internacional Trump busca impulsar a Infantino para liderar la ONU, según el New York Post
La propuesta de Infantino se da rumbo a la sucesión de António Guterres, prevista para finales de diciembre
Entretenimiento Robbie Williams aclara que la sustancia blanca de su video viral era una menta
Robbie Williams aclaró con humor que el objeto era una menta, tras las especulaciones de que se trataba de cocaína
Nacional Aeropuerto de Ciudad de México ha incautado 156 toneladas de mercancía ilegal en un año
Entre la mercancía ilegal asegurada se decomisaron más de 400 kilos de drogas y sustancias químicas prohibidas ocultas en más de 200 equipajes
Economía y Finanzas Marcelo Ebrard confía en una ronda bilateral “fructífera” del T-MEC entre México y EE.UU.
"El secretario Ebrard dio la bienvenida a ambos equipos y expresó su confianza en que las conversaciones serán fructíferas”
Economía y Finanzas Analistas privados mantienen en el 1.1% estimación de crecimiento del PIB mexicano en 2026
Para 2027, los analistas mantuvieron su previsión de crecimiento del PIB en 1.8 %, mientras que el Gobierno la ubica entre 1.9 % y 2.9 %

Si hay algo que gozo es ver comer bien y con apetito a la gente: complacerse en cada bocado, deleitarse en cada lamida de helado, salivar después de paladear un buen vino. El disfrute se expande y el acto de comer se torna en una fiesta. El chef y escritor Anthony Bourdain era de la idea que comer bien no se trata de lujos o de ingredientes sofisticados, sino de disfrutar de la autenticidad y simplicidad de la comida, la cual cuenta una historia y vincula a las personas. Se prepara con pasión sin importar el entorno socioeconómico. Comer sencillo es disfrutar de la comida local y buscar la autenticidad de los sabores genuinos. Al ser una expresión de la cultura, revela las tradiciones de la comunidad. Mi querido chef Édgar Núñez recién escribió en su cuenta de X que “cada bocado está pensado para ser intenso, preciso, memorable. Estás aquí para sentir cada elemento, sin ruido, tiempos breves, ingredientes de temporada, nutritivos y nobles”.

La comida ha sido un tema literario y cinematográfico: en el siglo XVI François Rabelais escribió Gargantúa y Pantagruel donde narra de forma satírica las aventuras de dos gigantes (padre e hijo). Si usted ha escuchado la expresión “banquete pantagruélico” es debido al voraz apetito del personaje. Roald Dahl en su relato “La cata” —publicado en 1945— cuenta la sustanciosa apuesta entre un gastrónomo y su anfitrión para adivinar qué vino misterioso se ha servido. El texto inicia abriendo el apetito del lector: “La cena comenzó con un plato de crujientes chanquetes, fritos en mantequilla, y, para acompañarlos, un vino de Mosela”. La novela Como agua para chocolate de Laura Esquivel teje la pasión por la cocina con la pasión del amor en el contexto de una familia tradicional y conservadora.

La película El festín de Babette es el “mayor banquete de la historia del cine”. Basada en el libro de Karen Blixen, el filme danés dirigido por Gabriel Axel ganó el Oscar a la mejor película extranjera en 1987. Dos hermanas ancianas, Philipa y Martine, viven con austeridad en una aldea danesa de pescadores. Ellas han mostrado a lo largo de los años un profundo sentido de servicio y deber. Babette llega desde París huyendo del terror de la guerra civil y es acogida por las dos mujeres y les ayuda en las labores domésticas. Pasados los años, Babette ganará la lotería y se gastará hasta el último centavo organizando una opulenta cena para las ancianas y su pequeña congregación con los mejores platos de la gastronomía francesa: vinos, champañas, caviar, carnes, frutas y quesos. Los insumos serán transformados por Babette en deleite y en agradecimiento. No hay remordimientos religiosos, el placer primigenio une a las sorprendidas almas.

Para mí que soy una nulidad en la cocina —sólo sé descorchar los vinos—, guisar representa un acto de amor. Siempre estaré agradecida con las personas que preparan los alimentos y con las que los sirven. En mi mesa se disfruta cada bocado y jamás se quedará sin tocar la canasta del pan.