¿Se imagina usted dónde estaríamos si hubiera transparencia, rendición de cuentas y consecuencias cuando se dan malos manejos?
LIC. RAQUEL BUENROSTRO SÁNCHEZ,
SECRETARIA ANTICORRUPCIÓN Y
BUEN GOBIERNO:
+ Follow the money.
Refrán estadounidense
Verdaderamente celebro que la secretaría a su cargo, junto con la SEP y Cultura, hayan lanzado la campaña “Semilleros de la Honestidad”. Por lo publicado en los medios está bien pensada, pues iniciará con los niños de preescolar con la fase “Semillas de la honestidad”, para pasar a los primeros años de primaria con “Aprendices de la Honestidad” y luego continuar en los siguientes niveles con los “Héroes de la honestidad” y los “Defensores de la honestidad”.
Por lo divulgado, se ve que la campaña tiene el propósito de impulsar una ciudadanía activa, con valores inculcados desde temprana edad. “Semilleros” utilizará materiales educativos, tanto en papel como digitales, y hasta TikTok.
Y lo celebro porque para muchos mexicanos, la corrupción es el segundo problema más importante del país, como bien lo retrata la encuesta de El Financiero publicada el día de ayer. Y no solo eso, dentro del desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum, el combate a la corrupción prácticamente empata con la inseguridad con números desfavorables: 74% de la población considera que está mal/muy mal.
Por su parte, la mandataria informó que se va a reestructurar el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), lo cual celebraremos cuando veamos para dónde van los cambios. Me pregunto si antes de ordenar las modificaciones no sería conveniente dejarlo funcionar; lo digo porque su diseño ha sido reconocido como uno de los más avanzados, solo que en el sexenio pasado se le pusieron toda clase de obstáculos. Déjeme que le cuente algunos.
Usted recordará que la 4T llegó al poder con la bandera de la honestidad y el combate a la corrupción. Sin embargo, ya en el poder el tratamiento del problema se limitó a “barrer las escaleras de arriba para abajo”, solo que nunca vimos la escoba. Aún más, en 2023, el entonces presidente nos soltó lo siguiente: “Lo quiero decir con toda franqueza, ese Sistema (Nacional Anticorrupción) se creó en plena corrupción, para simular que se iba a combatir la corrupción (…) No se necesita el aparato ¿Sabe para que se utilizó ese aparato? Para ocultar la información, y así como ese, muchos otros”. Tal vez lo que hizo enojar a don Andrés Manuel fue que un mes antes el SNA anunció que dedicaría la mayor parte de sus esfuerzos a “detectar riesgos de corrupción en los programas sociales” (El economista, 30/12/22).
Si el asunto se hubiera quedado en declaraciones, pues no hubiera pasado nada; no pasaría de ser grilla. Pero no fue así. Una de las batallas que tuvo que dar el Consejo Ciudadano del Sistema fue interponer una solicitud de amparo contra el Senado, ya que este último había omitido hacer la convocatoria para llenar las dos vacantes que hay en dicho Consejo.
Por cierto, en esta batalla el Consejo recibió el apoyo legal de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, organismo civil “favorito” del expresidente. El Juez federal del Juzgado 5º de distrito en materia administrativa resolvió que la Cámara Alta debía cumplir con su obligación, so pena de caer en desacato. Pues para lo que le importó al Senado, porque nunca se completó el Consejo.
Otro embate sufrido por el SNA el sexenio pasado fue la amenaza de desaparecer la Secretaría Técnica, la cual es la que hace la chamba que el Comité Coordinador ordena. Sin dicha Secretaría, el Sistema quedaba en una entelequia. Por cierto, dicho Comité estuvo conformado por representantes de la Auditoría Superior de la Federación, la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción, el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y la entonces Secretaría de la Función Pública. Pues bien, después de haber sido aprobada la Política Nacional Anticorrupción, el programa de trabajo tardó tres años en ser publicado por el Comité Coordinador. Como que mucha prisa no tenía.
El primer piso de la 4T nunca tomó en serio la corrupción. Mire, doña Raquel, en 2018, la Auditoría Superior de la Federación realizó cuatro mil 951 auditorías; en 2024 solo dos mil 266. Apenas el 45%. Cuando estalló el escándalo de SEGALMEX, el entonces presidente exoneró a su director general, Ignacio Ovalle, y dijo que fue víctima de los engaños de priistas funestos, como si hubiera sido un menor de edad. Y qué decir de los presupuestos de las megaobras, cuyos expedientes están sellados, siendo que se duplicaron y hasta triplicaron los costos.
Lo que ha faltado es voluntad política para combatir la corrupción. México es la 15ª economía del mundo; ¿se imagina usted dónde estaríamos si hubiera transparencia, rendición de cuentas y consecuencias cuando se dan malos manejos?
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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