Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Clase media raquítica

RubenCortes

Rubén CortésCanela fina

La clase media mexicana está en peligro de extinción, tan sólo a año y medio transcurrido de la nueva administración. Una clase media que, paradójicamente, creció en los cinco últimos gobiernos y, en la elección de 2018, decidió compartir agenda política con el actual.

La clase media mexicana está en peligro de extinción, tan sólo a año y medio transcurrido de la nueva administración. Una clase media que, paradójicamente, creció en los cinco últimos gobiernos y, en la elección de 2018, decidió compartir agenda política con el actual.

 

El golpe más reciente es que los padres de la mitad de los estudiantes procedentes de la clase media no podrán pagar más la escuela privada y van para colegios públicos, a recibir clases a través de la señal de Televisa, Azteca, Milenio, Imagen…

 

Sin embargo, era de esperar el adelgazamiento de la clase media en un gobierno en el cual la secretaria general de su partido político, Yeidckol Polevnsky, considera a ese estrato social como malagradecido y carente de conciencia política y social.

 

“El problema que habría que entender es que, cuando sacas a gente de la pobreza y llega a clase media, se les olvida de dónde vienen, entonces cuando llegan a ser clase media se les olvida de dónde vienen y quién los sacó”, explica Polevnsky.

 

Como sea, la profunda crisis económica registrada en este gobierno desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco (ya había más de 100 mil millones de pesos invertidos de empresas mexicanas) descompuso el escenario educativo de la clase media.

 

Y un millón de estudiantes universitarios de escuelas privadas quedaron obligados a migrar al sistema público, porque sus familias no tienen dinero para pagarles la colegiatura, y los planteles han quebrado o están a punto.

 

Todo esto, con una caída del PIB de menos 20 por ciento, la pérdida de 18 millones de empleos y la decisión del gobierno de no apoyar con facilidades fiscales a las empresas privadas: “Si tienen que quebrar, que quiebren”, les advirtió el presidente.

 

Sin embargo, el presidente podría recapacitar y, al menos por tratarse de un asunto de educación de las próximas generaciones de mexicanos, tomar medidas que ayudarían a salvar las escuelas privadas:

 

–Que dejen de pagar impuestos mientras transcurra la pandemia

–Que obtengan plazos cómodos en el pago de luz, agua, teléfono

–Que no paguen el Impuesto Sobre la Renta

 

También, para ayudar a las familias afectadas:

 

–Que cualquier gasto de un padre de familia sea deducible de impuestos

 

Porque, además, su gobierno carece de capacidad (en planteles y maestros) para recibir la ola de alumnos de escuelas privadas, no hay aforo para recibir en la educación pública una ola de un millón de estudiantes procedentes del sector particular.

 

Pero tampoco es que al grupo político que gobierna le fascine la educación privada, salvo para sus hijos, pues siempre habrá escuelas que sí serán apoyadas, tal cual ocurre hoy sus empresas amigas.

 

Porque también en el populismo hay niveles.

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