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El argumento del futbolista Cata Domínguez para hacer a su hijo un cumpleaños temático con el narcotráfico, podría ser el mismo de Epigmenio Ibarra y otros productores de series, que glorifican al narcotráfico: que muestran la realidad mexicana.

Al jugador de Cruz Azul se lo come vivo la opinión pública, con razón. Porque México es un país bañado en sangre por el narcotráfico. En enero, van 100 asesinatos diarios, como promedio; y en cuatro años del actual gobierno, van 143 mil homicidios.

Sí: el Cata Domínguez es, como señalan las redes, un inconsciente, cínico y un pillo. Ya ofreció una precaria disculpa, pero si tuviera imaginación, podría alegar lo mismo que Epigmenio Ibarra y los otros: que el tema del cumpleaños sólo refleja la realidad del país.

Sin embargo, el argumento de Epigmenio Ibarra y los otros es un detestable juego de palabras: producen narco series, porque éstas reportan casi tanto dinero como el propio narcotráfico: es por rating, y el rating significa dinero.

Las narco series son apología del crimen. Pero no es común la opinión pública se coma vivos a sus productores (como al jugador de Cruz Azul) aunque, francamente, no tienen base moral, ni son de interés público… salvo que las metan por los ojos.

Presentan a El señor de los cielos, La reina del sur, El Chema, Rosario Tijeras o El Capo en un mundo glamuroso de dinero fácil, de hombres y mujeres atractivos y dueños de la vida y la muerte de los demás. Los pintan como verdaderos héroes.

Y, a productores como Epigmenio Ibarra, les va bien: la actual administración le prestó 7.5 millones de dólares, justo cuando se negó a prestarle a los empresarios, bajo la divisa de “si tienen que quebrar que quiebren, no van a haber rescates para los potentados”.

A Epigmenio Ibarra, en cambio, el gobierno le concedió 7.5 millones de dólares, para que su empresa de series apologéticas del crimen no quebrara, mientras en el país quebraron más de un millón de empresarios, porque se negó a prestarles, durante la pandemia.

Pero no fueron “los potentados”, como les llamó el presidente, quieren quebraron. Fueron uno de cada cinco pequeños y medianos empresarios de cafeterías, tlapalerías, tiendas, fondas: 1.1 millones de MiPymes, informó el Inegi.

Los verdaderos “potentados” están cerca del presidente y no quiebran: Carlos Slim, Carlos Hank González, Ricardo Salinas, Daniel Chávez Morán, Miguel Rincón, Germán Larrea, Alberto Baillères, José María Ribóo…

Y eso que Epigmenio Ibarra escribió (el 30 de diciembre de 2017) que si el actual mandatario llegaba a la presidencia “no pediré ni aceptaré contrato alguno”. No: Sólo 7.5 millones de dólares.

Es por dinero. No es deseo sincero de reflejar la realidad del país.