Carta dirigida a Claudia Sheinbaum (renuncie por ¡inepta!)

carlos-alazraki

Carlos AlazrakiLas cartas de Alazraki

En este primer semestre que lleva en el cargo, la violencia en esta ciudad ha crecido 54%.¿Leyó bien? ¡¡¡54%!!!

Sra. Sheinbaum: El miércoles de la semana pasada alrededor de las 7 p.m. hubo un asalto a un camión de pasajeros muy cerca del Hospital de La Raza. A ese autobús, se subieron 3 asaltantes. El primer asaltante le apuntó con una pistola al chofer indicándole que frenara el vehículo. El segundo se quedó adelante del camión para robarle a los pasajeros de enfrente. Y el tercero, se fue de la mitad del camión hacia atrás para robarles a esos pasajeros.

Este asaltante, de atrás, soltó un balazo dizque al “aire” para asustar a los pasajeros. ¿Y qué cree que pasó? Esa bala terminó en la cabeza de una joven de 35 años matándola
inmediatamente. Esa joven que murió de forma instantánea se llamaba Ely Gutiérrez. Madre soltera y una talentosa diseñadora gráfica. Talentosa diseñadora que laboraba en Alazraki Network. Así es Sra. Sheinbaum, Ely laboraba en mi agencia.

Y esta es la razón principal por la cual le escribo mi Carta Semanal. En primer lugar para culparla de esta terrible tragedia y en segundo lugar… también.

En este primer semestre que lleva en el cargo, la violencia en esta ciudad ha crecido 54%. ¿Leyó bien? ¡¡¡54%!!!

Un primer semestre en que lo único que ha hecho todos los días ha sido echarle la culpa a Mancera o a Peña. Desde que entró en funciones, usted nunca ha tenido la culpa en nada. Es más, hasta la contaminación ha sido culpa de las otras administraciones. Excepto cuando usted fue secretaria del Medio Ambiente, por supuesto en nuestra ciudad, nunca tuvimos ese problema. ¿Verdad, señora? Y como en cada Carta Semanal que escribo, le daré a conocer con HECHOS y NO palabras el desastre de gobierno que encabeza:

Comenzaré con su primera mentira de hace seis meses: “¡El colmo del dispendio! ¡Mancera blindó su oficina de atrás!” Nunca fue cierto La blindó Ebrard Y usted… Por supuesto, nunca se disculpó.

Sigamos: Cuando usted tomo posesión, Mancera dejó instaladas las Clínicas del Metro. En esas clínicas, se atendían un promedio de 10 mil personas al mes. ¿Y qué pasó el 1 de diciembre? ¡¡Usted las quitó!! Adiós a exámenes preventivos para los niños y adiós a los laboratorios de próstata para los adultos y también adiós a las mastografías para el sexo femenino. Mandó al carajo a los más necesitados.

En las finanzas, la recaudación en este primer semestre ha caído 13% por las siguientes
razones: Paró todas las construcciones. ¡TODAS! Y jodió a UN MILLON CUATROCIENTOS
CINCUENTA MIL albañiles y trabajadores de la construcción. Al día de hoy, la inversión en esta ciudad está frenada porque la mayoría del empresariado pequeño y mediano desconfía de usted.

¿Y cómo no van a desconfiar? Si lo único que ha hecho ha sido catalogarnos a todos los
empresarios como corruptos. Así es Sra. Sheinbaum… ¡A todos! Luego nos volvió a MENTIR con lo de la Magdalena Mixhuca. Para variar, le echó la culpa a Mancera de la concesión del estadio de los Diablos Rojos a Alfredo Harp. La volvimos a cachar con otra mentira: Ustedes le concesionaron el predio a Alfredo Harp y él ¡¡pagó toda la construcción del estadio con su patrimonio!!

Y por falta de espacio, le reclamaré las idioteces que ha hecho para el bienestar de nuestra ciudad: canceló por amargada, vengativa y soberbia:

La Fórmula 1. La NFL. La NBA.

Y todo esto, para mandar estos recursos al fondo de construcción del pinche Tren Maya que a nosotros los chilangos nos vale absolutamente madres.

Y para terminar, le sugiero que visite urgentemente a un psiquiatra. De verdad lo necesita. Está muy enferma de venganza, odio y soberbia. Odia a todos los fifís y no fifís. A ricos y pobres. Y también a su perrito o gatito.

Y mientras el narcotráfico y la inseguridad siguen creciendo arriba de 54%, usted en lugar de estar buscando soluciones, nos sale con la mamada de que los niños ¡¡pueden usar faldas!!

¿Ya entiende por qué debe renunciar e ir con un psiquiatra?

[email protected]

Texto publicado en El Universal

 


Menú de accesibilidad