Luego de esquivar con vaguedades los indignantes nuevos agravios de Donald Trump, enfatizar que “a mí me cae muy bien” y comentar que “él es así y hay que ver las circunstancias”, el presidente López Obrador insiste en denostar a “los conservadores de nuestro país, internacionalistas ¿no?”, que “exageran, cambian de chaqueta, se vuelven feministas, defensores de derechos humanos, ambientalistas, nacionalistas, defensores de los intereses extranjeros”, que “están muy molestos” con la cuarta transformación.

Antier y ayer retomó el tema que le obsesiona, balconeando de nueva cuenta información sobre presuntos ingresos y propiedades inmobiliarias de Carlos Loret de Mola que, de ser cierta, debió reservarse porque las leyes prohíben la difusión de datos personales (y lo censurable sería que el periodista esté financiándose con dinero ilícito y/o no esté pagando sus impuestos, aunque, de ser el caso, corresponde al Ministerio Público, no al presidente de la República, emprender una persecución formal). Tanto se obstina con quien reveló la casa gris que lo nombró cuatro veces el lunes y cuatro veces el martes (como a ninguno entre los muchos otros de sus detestados, Eugenio Derbez entre los nuevos de su lista), pero sobre informadores dijo también: “No todos los periodistas son así.

La inmensa mayoría vive con muy pocos ingresos.

Por eso vamos a apoyar a los que no son famosos, a los que no tienen seguridad social; que tienen medios que informan a toda la población en distintos estados, en distintas regiones del país y que no tienen tampoco posibilidad de pensionarse para tener atención médica en la vejez.

Sobre eso vamos a trabajar y ya quedamos que vamos a destinar el 25 por ciento del presupuesto de publicidad con este propósito. Y vamos a crear el comité con periodistas, mujeres y hombres, que sean los consejeros, para que se haga un buen censo; que se definan las reglas pero, sobre todo, que se tome en cuenta a los que no tienen seguridad social, porque quienes trabajan en empresas de comunicación tienen seguridad social.

A lo mejor no todos, pero la mayoría sí tienen seguridad social, pero hay muchos que trabajan por su cuenta o son medios de periodistas en donde no les alcanza más que para lo elemental.

Vamos a trabajar en eso, porque no es el propósito generalizar. Yo siempre sostengo que una cosa son los dueños de los medios y estos periodistas famosos que se entienden con los dueños, porque en cada medio de comunicación empresarial tienen a uno, a dos, a tres, a cuatro famosos, y también ahí en esos mismos medios hay quienes no son famosos y les pagan muy poco…”.

Procede considerar:

a) Tan solo en el estado de Veracruz hay casi nueve mil “periodistas” cibernéticos.

b) Los recursos del IMSS son aportados por trabajadores, patrones y gobierno.

c) El ISSSTE solo atiende a servidores públicos. ¿Acaso se gesta una institución de seguridad social ad hoc para una noble variante del corruptor chayote…?