El asesinato de nadie sabe cuántos asistentes a un funeral en una localidad michoacana limítrofe con Jalisco, cuyos cadáveres fueron levantados y desaparecidos por sus atacantes, llevó al presidente López Obrador a definir lo que para él es la causa del siniestro enigma: “Nos robaron la Presidencia de la República, no fue poca cosa, y lo que causaron con ese fraude (es) todo esto que estamos viendo en San José de Gracia…”.

Sobre tan reiterada mentira, se preguntó y se respondió: “¿De dónde surgieron estos grupos? Del gobierno que se impuso mediante el fraude, que declaró la guerra, que no atendió las causas de la inseguridad, de la violencia”.

Aunque el subsecretario federal de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja, acababa de pronunciar en 10 ocasiones la palabra Jalisco (cinco refiriéndose a la entidad federativa y cinco a la banda criminal nueva generación), AMLO inquirió:

—¿De dónde surgió? ¿Cómo se llama esta organización de Jalisco…?

“Cártel Jalisco Nueva Generación”, se le recordó.

Él repitió este nombre y aventuró una cándida propuesta: —Cártel Jalisco Nueva Generación… Pues entonces todos ellos, que por cierto deberían quitarle el nombre, porque afectan a Jalisco, surge esto que estamos padeciendo de ese tiempo…

Le preguntó una reportera: —¿Usted va a seguir en lo que resta de su mandato la política de abrazos, no balazos?

El mandatario ni titubeó: “Sí, estoy convencido de eso. Lo que pasa que lleva tiempo. Lo que estamos buscando es que los jóvenes ya no sean enganchados; quitarles a los delincuentes ya definidos, que no tengan un ejército de reserva, que los jóvenes tengan posibilidad de trabajo, de estudio…”.

Y por ahí siguió. El día anterior, ante el escepticismo expresado en la mañanera sobre la veracidad del suceso, el beneficiario del ilusorio “fraude” había tuiteado: “Un video como el de San José de Gracia es noticia por su escalofriante contenido, no por política”.

Y que “lo increíble es que haya quien lo ponga en duda”. La opinión le resultó intolerable a López Obrador: “A cualquier cosa que sucede, como estos lamentables hechos, le dan vuelo. Hasta Calderón cinicazo. Todavía estamos esperando que explique por qué tenía como brazo derecho en su gobierno a García Luna, por qué lo nombró secretario de Seguridad Pública, ya no hablemos de por qué se robaron la Presidencia en 2006 y de otras cosas, pero se atreve a opinar…”.

Vía Twitter, el ex reviró: “Lo cínico, lo realmente cínico es mandarles abrazos a esos asesinos”.

Duelo de sinceros, todo indica que AMLO cree todo lo que dice. Su aversión a Calderón se explica por su convencimiento del “fraude” que nadie jamás ha podido demostrar, pero el CJNG no es herencia del calderonato: la organización comenzó en ese sexenio llamándose “gente nueva” o “mata zetas”, pero fue hasta 2014 —con Enrique Peña Nieto en la Presidencia y Aristóteles Sandoval en la gubernatura de Jalisco— que se consolidó y expandió, hasta convertirse en la mayor agrupación criminal mexicana.