Los empeños de Morena por impulsar la innecesaria y onerosa ratificación disfrazada de revocación se descaran como sucio recurso para recrudecer los ataques al Instituto Nacional Electoral, que pretenden someter y tenerlo a su servicio en las elecciones de 2024. Su actuación suplanta un derecho exclusivo de la ciudadanía que jamás promovió tal ejercicio pero que, contra la Constitución y las leyes, fue impulsado por el presidente de la República y respaldado incondicionalmente por sus corifeos. Para destruir al INE recurren a todo tipo de triquiñuelas, de manera notable hacerle de propagandistas del gobierno pese a la prohibición expresa en la legislación que ellos mismos aprobaron con sus mayorías en el Congreso. La consulta es pretexto y provocación, pero dejan ver los calzones de su estrategia:

1.- Acusar al Instituto de no publicitar una consulta que presienten será desairada por el electorado (la ley mandata que vote 40 por ciento del padrón electoral: más de 37.5 millones) para ser vinculante;

2.- Culpar al INE del probable fracaso, y

3.- Elaborar una iniciativa presidencial para desconocer a los actuales consejeros electorales y nombrar otros a modo. Por eso, a sabiendas de que violan la ley, desafían y ensalzan la política oficial valiéndose de las redes sociales y anuncios panorámicos empleando recursos de turbia procedencia, anhelando que el INE, como ha venido sucediendo, ordene frenar la propaganda, lo cual capitalizan para recrudecer su embestida y necear con el embuste de que el Instituto es “antidemocrático”.

Ante la falta de argumentos para seguirse burlando de la ley, la mayoría diputadil actuó en pandilla para emitir un alevoso decreto y establecer que las “expresiones” de los servidores públicos no sean consideradas propaganda.

En igual sentido apuntan sus contlapaches en el Senado y en idéntica línea están los gobernadores de Morena (sin empacho, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, tuiteó: “Algunos consejeros del INE tienen como objetivo boicotear el proceso de revocación de mandato”). Más interesado que nadie, para el presidente López Obrador es paradójico que “un Instituto que debe promover la democracia está en contra de la democracia.

No quiere que nadie se entere para que nadie participe, que es lo que desea el bloque reaccionario y conservador. Ellos están tomando partido y no están actuando como demócratas y como auténticos jueces. Es realmente lamentable y muy cínico porque ni los medios de información hablan.

Imagínense la importancia que tiene el que se pueda llevar a cabo una consulta para que el pueblo decida si quiere que continúe el presidente o renuncie.

Es un hecho inédito, es reafirmar que la soberanía dimana del pueblo…”.

Todo pues contra el INE. Lo de “no mentir, no robar, no traicionar” que tanto cacarean pudiera ser cierto (pese a que siguen sin transparentar su honradez), pero mienten sobre la consulta y el Instituto.

Y traicionan las leyes, comenzando por la Constitución, que prometieron honrar…