Lo menos que dieron a suponer los gobernantes fue que a tiempo habría una cacería de probables infractores decididos a sembrar el terror en el centro de la capital mediante demenciales actos vandálicos.

Detectada la pretensión, procedería detener y desarmar a quienes integraban “10” o “15” células de destrucción y cruzar los dedos para enfrentar funestos imprevistos.

Así lo anticipó el presidente López Obrador: “Tenemos información de que se están preparando con marros, con soplete, con bombas molotov, ¡de qué se trata…!”.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, previó que unos grupos utilizarían bombas molotov, martillos y otros artefactos para generar violencia, y que sabía de al menos 10 grupos de mujeres que se dedican a generar violencia en movilizaciones como la de ayer.

Según AMLO, “eso no es defender a las mujeres, ni siquiera es feminismo. Eso es una postura conservadora, reaccionaria, en contra nuestra, en contra de la política de transformación”.

Y según Sheinbaum, “son grupos que se cubren los rostros y utilizan estos objetos, bombas molotov, ya no solo martillos y otras herramientas, sino inclusive usan gases pimienta”.

Esa información no provenía de los servicios de inteligencia federales o locales: “¿Cómo lo sabemos?”, se preguntó Sheinbaum: “ellos lo publicaban en sus propias redes sociales y además porque han venido haciendo estas manifestaciones en años anteriores”, se respondió.

Quien mejor “informado” se mostró fue el secretario de Gobierno de la capital, Martí Batres: “De acuerdo con la información que tenemos, se espera una marcha muy violenta. Por lo menos se tiene información de que hay 15 grupos organizados para generar violencia durante la movilización, llevando todo tipo de artefactos peligrosos”.

Los enumeró: “Cizallas, alicatas, sopletes, martillos, picos, piolets, hachas, mazos, cadenas, tubos, bazucas de fabricación casera, bombas molotov, teasers eléctricos (no hay de otros), tijeras para cortar lámina, cohetones, petardos, gasolina, thinner, navajas, palos y gas pimienta”. ¿Cómo lo sabía?, se le preguntó, y confirmó las endebles fuentes de su jefa: las canijas redes sociales.

A la hora de la hora, el único grupo belicoso (y “reaccionario” anti 4T) resultó ser el llamado bloque negro, que solo pudo patear las imbatibles vallas de acero. De no ser por el comportamiento abrumadoramente mayoritario de las manifestantes y el profesionalismo ejemplar de tres mil mujeres policía, ¿de qué sirvió que se mostraran tan “informados” López Obrador, Sheinbaum y Batres? Con el miedo, sembraron el sospechosismo de que quisieron desacreditar la marcha.

Para efectos prácticos, su actuación suele ser al revés de como debiera ser: donde hay tanta violencia como la cotidiana y creciente no parecen tener idea; donde no la hay, imaginan escenarios catastróficos; donde prácticamente no pasa nada envían a las fuerzas de seguridad y a los lugares en que son más necesarias nadie llega.

Problema crónico de la 4T: tener siempre y confiar en sus “otros datos…”.