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La admisión del uso actual de Pegasus para espiar a particulares, la reiteración del desprecio al periodismo y las agresivas respuestas a una reportera ejemplar fueron manifiestos en la mañanera del viernes, donde con admirable temple Nayeli Roldán impartió una cátedra del oficio en un memorable duelo de 30 o más réplicas y contrarréplicas:

—Este martes publicamos documentos oficiales que confirman que la Sedena espió a civiles. ¿Usted fue informado?, ¿lo autorizó? —comenzó a preguntar.

“Se tiene que hacer investigación, que no espionaje. Y el instituto de inteligencia hace investigación para no usar la fuerza. Sí estoy enterado pero no hay ninguna ilegalidad. Animal Político siempre ha estado en contra de nosotros”, respondió el presidente López Obrador.

—Pero la Sedena no tiene ninguna facultad legal —replicó la periodista.

“Sí la tiene…”.

—¿Para hacer espionaje? (después diría: “¿Estoy entendiendo bien? ¿Están considerando como presuntos criminales a dos periodistas y a un defensor de derechos humanos?”). Se trata de un documento oficial interno de la Sedena localizado en el hackeo que realizó Guacamaya, elaborado por el entonces titular del Estado Mayor de la Sedena y la subjefatura de Inteligencia, dirigido al secretario Luis Cresencio Sandoval. Este reporte, considerado secreto, da cuenta de las comunicaciones telefónicas que tuvo Raymundo Ramos, un defensor de derechos humanos, con dos periodistas. El teléfono de este defensor fue infectado con Pegasus, pero lo importante es que este software se vende solo a gobiernos; que esa intervención es ilegal y que la Sedena no tiene facultades legales. No se considera inteligencia, sino espionaje. ¿Es posible que la Sedena esté haciendo esto sin informarle que se trata de espionaje?

“No. Me informan (…). Tiene como propósito conocer movimientos, operaciones de la delincuencia organizada”, respondió AMLO. “El caso que está mencionando fue aquí denunciado por un compañero de ustedes, señalándolo que tiene presuntos vínculos con grupos de la delincuencia en Tamaulipas, pero no nos vamos a poder poner de acuerdo porque Animal Político recibía dinero del gobierno anterior…”.

—Este espionaje se hizo también a dos periodistas. ¿Bajo qué argumento legal…?

“Tiene que haberse dado con la participación del instituto de inteligencia del Estado, pero no hay ninguna instrucción para que se espíe a ningún opositor ni a ningún periodista…”.

El tono fue subiendo hasta la exhibición de gastos de publicidad “neoliberales” a medios, personalizándolos tramposamente con los nombres de periodistas demonizados por la 4T.

Le siguió a Nayeli una indigna y desconocida Yesenia Peralta, de Tabasco, que se arrastró:

—Antes que nada, como mujer en el periodismo y ciudadana, en el marco del Día Internacional de la Mujer, quiero reconocer la libertad que he tenido en todo este tiempo al ser parte de esta conferencia. Le agradezco a usted y a su equipo por esta libertad de expresión…

De no creerse.

Sugiero devorar la versión estenográfica.