Minuto a Minuto

Internacional Trasladados a hospitales todos los heridos graves en el descarrilamiento en España
Al menos 21 personas murieron y decenas resultaron heridas graves al descarrilar un tren de alta velocidad con más de 300 pasajeros y chocar contra otro que circulaba por la vía contigua
Economía y Finanzas La UE estudia imponer aranceles de 93 mil millones de euros a EE.UU., según el Financial Times
Esta lista arancelaria se preparó el año pasado y se suspendió hasta el 6 de febrero para evitar una guerra comercial a gran escala
Internacional Los reyes de España siguen muy preocupados desde Atenas el grave accidente de trenes
El accidente ocurrió esta tarde al descarrilar un convoy con más de 300 pasajeros y chocar con otro que circulaba por la vía contigua, a la altura de Adamuz, en Córdoba
Internacional Haitianos en Tijuana: diez años de arraigo, resistencia y obstáculos estructurales
El flujo haitiano hacia México se intensificó tras el terremoto del 12 de enero de 2010, que dejó más de 200 mil muertos y millones de personas desplazadas en Haití
Deportes Juninho rescata el empate para Pumas ante León
El colombiano Diber Cambindo le dio ventaja a León, alcanzado en el segundo tiempo por un cabezazo de Juninho

La insistencia del gobierno federal en que prevalezca la cavernaria prisión preventiva oficiosa contrasta con la decisión presidencial de que la titular de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez, en cuanto la Guardia Nacional sea endosada al Ejército, acelere la liberación de gente injusta o excesivamente encarcelada.

El pasado 8 de agosto, Andrés Manuel López Obrador lamentó la lentitud con que se desarrolla su plausible idea. “Quiero algo especial”, dijo, porque “llevo tiempo expidiendo indultos, amnistías (sic), dando instrucciones de libertad y no avanzamos…”.

Y es que las cárceles están atestadas, pero más porque se añadieron en su gestión (2019) 14 a las seis causales que había para enchiquerar acusados con la fórmula prisión preventiva oficiosa.

En gran medida, lo que era el arbitrario arraigo domiciliario exhibe la ineficiencia del Ministerio Público para integrar sólidas acusaciones. Si desapareciera este castigo anticipado (se ejecuta sin concluir ni empezar el juicio) a mujeres y hombres que pudieran sortear su proceso en libertad y hasta quedar exonerados, la tarea que desempeñará Rosa Icela Rodríguez resultaría mucho menos complicada, sobre todo si se considera que son casi 93 mil las personas que jamás debieron estar tras las rejas.

Aunque son más los acusados que no tienen renombre, el caso de Rosario Robles ilustra el carácter marrano de la prisión preventiva oficiosa: la señora pasó tres años en prisión sin que algún tribunal haya resuelto si cometió o no algún delito ni si, de ser culpable, la condena le permitiría salir bajo fianza.

Similar castigo anticipado vive ya el ex procurador Jesús Murillo Karam, a pesar de que su juez de control, Marco Antonio Fuerte (como en su oportunidad el de Rosario Robles, Jesús Delgadillo Padierna), desde la primera audiencia dejó ver los calzones de que sigue instrucciones de la Fiscalía General de la República.

Me desagrada ejemplificar lo perversa que es la prisión preventiva oficiosa con gente famosa pero, como dice el ministro Luis María Aguilar en el proyecto que discutirá el pleno de la Suprema Corte el 5 de septiembre, la medida es inconstitucional porque “implica la privación de la libertad durante el desarrollo de un procedimiento penal, por lo que constituye una restricción a los derechos de libertad personal y a la presunción de inocencia”.

Es una condena “anticipada”, que solo debiera utilizarse “como medida excepcional”.

En su escrito a la Corte, a tono con lo dicho por su jefe AMLO, el secretario de Gobernación y la consejera jurídica del Poder Ejecutivo arguyen: “Dejar en manos de los jueces la decisión (…) generaría una presión adicional sobre los impartidores de justicia, exponiéndolos a la corrupción y a la violencia …”.

Ignoran por lo visto que eso es, exactamente, lo que ocurre desde antes del apestado “neoliberalismo” y en plena cuarta transformación que, por lo visto, prefiere cárceles atiborradas.