En julio de 2019, en el Hospital Rural de Villamar, Michoacán, el presidente López Obrador hizo esta cuenta: “Hay 270 mil 600 médicos generales en el país y debemos tener, de acuerdo con la norma internacional, 393 mil 600, es decir, nos faltan 123 mil en el país…”.

No aludió entonces a los especialistas a quienes va dirigida la convocatoria para contratar a 13 mil 765 mexicanos. Las diversas cifras son engañosas: Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del segundo trimestre de 2021, en México había 305 mil 418 “médicos” ocupados, la mayoría en el sector público. La Secretaría federal de Salud estima que 277 mil 287 ejercen su profesión.

Para las agrupaciones médicas, alrededor de 52 mil no tienen empleo (tampoco señala cuántos son “especialistas”). De acuerdo con la OCDE, un país debe tener tres “médicos” (no dice si especialistas o no) por cada mil habitantes. México tiene 2.2.

En aquel primer semestre de su gestión, AMLO achacó la insuficiencia de médicos al rechazo de aspirantes en las universidades.

De las casi 14 mil ofertas para las distintas especialidades, 5 mil 252 corresponden a los sistemas de salud pública de los 15 estados donde comenzó el plan IMSS-Bienestar, programa que suple la incapacidad del eufemístico y fracasado Instituto Nacional de Salud para el Bienestar.

Las plazas con mayores lugares en otras instituciones son: internista (mil 753), urgenciólogo (mil 728), ginecología y obstetricia (mil 572), pediatría (mil 517) y anestesiología (mil 367).

El gobierno, pues, esgrime dos cifras: la del faltante de médicos generales y las vacantes de especialistas, dejando en el misterio la precisión de las clínicas y hospitales donde se les requiere, así como el resto del personal sanitario clave (enfermeros, paramédicos, laboratoristas, patólogos, oftalmólogas y otros especialistas en patología, geriatría, urología, neurología, dermatología, virología, oncología, neumología, otorrinolaringología y demás) que se necesitan en los centros de salud.

No parece que el gobierno tenga siquiera un diagnóstico parcial del problema, pese al compromiso presidencial de que antes de finalizar 2024 los mexicanos gozaremos de un sistema de salud tan avanzado “como el de los países nórdicos”. Igualito que en el desabasto de medicamentos y el ominoso combate a la pandemia, viene dando palos de ciego, inclusive hoy en la página web de la convocatoria para “especialistas”, donde la falta de claridad y la deficiencia tecnológica hizo dar tumbos a los primeros interesados (no dice en qué condiciones ni cuál es la distribución de la oferta laboral).

Se escamotea el dato de fondo y la manera como se mide en el mundo: el número de médicos generales, que hay y los que se requieren, ya que 85 por ciento de la demanda de la población es de médicos de primer contacto, no de “especialistas…”.

Lo de los cubanos viene siendo ya lo de menos mientras no se repare el daño, por lo visto cerebral, en el cuatroteísta sistema público de salud…