Al sugerir que la mejor calificada institución civil del Estado mexicano se financie con limosnas y afirmar que los costos de la inútil consulta de abril (con el señuelo de revocación de mandato) pueden equipararse con los del innecesario, engañoso y fracasado ejercicio que promovió el año pasado para dizque “juzgar” a los ex presidentes, Andrés Manuel López Obrador siembra otra mina en su guerra contra el Instituto Nacional Electoral.

Lo acusa de más que triplicar el gasto de la instalación de casillas. En la anterior consulta, dijo, “usaron un presupuesto de 502 millones de pesos, instalaron 57 mil 77 casillas con un costo de ocho mil 805 pesos por casilla. Ahora tienen un presupuesto de mil 692 millones.

Estamos hablando de tres veces, van a instalar el mismo número de casillas, y va a costar 30 mil pesos cada casilla…”.

Falso: aquella importó menos dinero porque se aprovechó la infraestructura de las elecciones del 6 de junio. Se contó con los mismos funcionarios de casilla, se usó la tinta indeleble que sobró (caduca en seis meses); se utilizaron los mismos listados electorales; no tuvieron que instalarse 32 consejos locales y 300 distritales, y tampoco se gastó en la búsqueda y capacitación de 12 millones de ciudadanos a quienes se pagó en total como tres mil millones de pesos.

Ahora, para satisfacer el capricho de que su ratificación de facto se realice con sus recursos disminuidos a mil 700 millones de pesos, el INE debe no solo garantizar las mesas de votación sino asegurar que operen los 332 consejos electorales, además de contratar, adiestrar y pagar los servicios (contrato legal de tres meses) de siete millones de mexicanos.

Si en la consulta de agosto el INE pudo explotar la inercia de los comicios de un par de meses atrás, para la que viene en abril tiene que armar todo porque no se trata de amueblar una casa sino de partir de un terreno baldío.

Aunque sobran razones para que no haya el mismo número de casillas que en una elección federal (más de 160 mil) y pese a que la Suprema Corte de Justicia resolvió que el INE no violará la Constitución y las leyes por no instalar más de las que sus recursos le permiten, López Obrador cree que el instituto puede multiplicar los peces: “Ojalá y, sin que se tome como una presión sino en muy buenos términos, yo le solicito al Consejo del Instituto Electoral que se reúnan y se incremente el número de casillas.

Que acudan a mecanismos como el apoyo de autoridades estatales, locales, organismos electorales locales, organizaciones sociales, incluso organizaciones sindicales, empresariales, que podrían ayudar para que haya casillas suficientes…”.

Desde luego no: precisamente para que no metieran las manotas los gobiernos Federal, municipales y estatales fue que el INE se ciudadanizó.

Y para evitar que la bisoña democracia vuelva a degradarse con financiamientos turbios, es lamentable que se aliente la recurrencia del INE a ellos como si fuera una herética orden mendicante…