La contratación de 500 cubanos exhibe la incapacidad sanitaria del gobierno federal, pues argumenta que los médicos mexicanos no quieren acudir a lugares “apartados” o “inseguros”; que no hay suficiente personal; que son más escasos los especialistas en padecimientos específicos, y que los importados trabajarán en la Montaña de Guerrero, donde la pobreza es extrema y la inseguridad también.

Frente a esas afirmaciones, lo cierto es que de más de 150 universidades públicas y privadas del país, tan solo este año, egresarán como 19 mil médicas y médicos generales (en 2021 se graduaron 17 mil); que los desempleados del sector suman 52 mil; que la mayor oferta de trabajo (de a 30 pesitos por consulta) la brindan las farmacias particulares y que de 49 mil que el año pasado concursaron por plazas en instituciones públicas, nada más fueron contratados 19 mil.

Peor: licenciados ya como médicos, los afortunados ingresan a clínicas y hospitales como residentes, con un salario aproximado de 3 mil 500 pesos o, con mejor suerte, hasta 7 mil, pero sin garantía de permanencia ni prestación social alguna. En Guerrero, de los poco más de 600 establecimientos de salud que existen, apenas 200 dieron cabida a residentes. Decir que los 500 cubanos van a una de las áreas más deprimidas e inseguras es pura demagogia, ya que no existe un diagnóstico de las necesidades clínicas de la población.

Si son especialistas, han de ser posgraduados en cardiología, urología, oncología, oftalmología, odontología, neurología, pediatría, gerontología, nutrición, cirugía, gastroenterología o cualquier otra disciplina que, en todo caso, requiere antes de lo más elemental: el diagnóstico de un médico general, precisamente lo que se necesita en Tlapa, antes que atiborrar de “especialistas”. En el supuesto de que el gobierno esté diciendo la verdad, llegarán a Tlapa 500 doctorados en las distintas materias, lo cual equivale a usar un submarino de guerra en una laguna.

Y si no es raro que médicas, médicos, enfermeras, enfermeros y demás personal mexicano sean víctimas de levantones para que curen a heridos de las guerras entre bandas o terminen asesinados por narcodelincuentes, ¿quién protegerá a los isleños en la Montaña de Guerrero: el Ejército, la Marina Armada o la Guardia Nacional (que entre sus nuevas tareas está “cuidar” a delincuentes)? ¿Por qué nadie cuida a los pasantes, doctoras y doctores que se están jugando la vida en regiones con similar problemática?

Se afirma que los cubanos recibirán la misma paga que los mexicanos.

Falso: la parte de león se lo queda el gobierno de Cuba, necesitado y ávido de las divisas que obtiene del comercio de trabajo esclavo.

Para lo que parece un desatinado propósito de apuntalar la deshilachada economía cubana, sería menos ofensivo y cuestionable que se le regalara petróleo o, como en algunos países de Centroamérica, se le depositaran 300 millones de dólares para que dizque siembre vida…