La impunidad de los delitos contra periodistas y activistas fue del 99%, mientras gobernó López Obrador. Y el eje es similar a lo que llevó a la CPI a abrir una investigación formal por crímenes de lesa humanidad contra el exdictador Nicolás Maduro en Venezuela
La campaña de López Obrador en 2018 tuvo una línea fija para el luego presidente: llevar a Felipe Calderón a la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Hoy, es López Obrador quien aparece en una investigación encaminada a la CPI por crímenes de lesa humanidad.
Sí: un informe del Human Rights Center de la Universidad de Berkeley, California, aborda la figura de crímenes de lesa humanidad como propuesta jurídica, en un prolijo análisis del patrón de agresiones en contra de periodistas y activistas, durante el gobierno de López Obrador.
Es decir: lo mismo que López Obrador buscó para el expresidente Calderón, a través de Netzaí Sandoval, un abogado que hoy es jefe de asesores de Lenia Batres, a quien López Obrador colocó como ministra en la Suprema Corte de Justicia.
Sandoval presentó la denuncia en la CPI “por más de 40 mil seres humanos que han muerto (en el gobierno de Calderón) y nos colocan frente a una crisis humanitaria sin parangón”. Pero, en el gobierno de López Obrador, la cifra de asesinatos fue de 202 mil 336, según el Inegi.
Sandoval denunció ante el CPI al Ejército mexicano por “desapariciones forzadas, torturas, ejecuciones extrajudiciales, amputaciones y decapitaciones”. Y vinculó a los militares en el caso de los 43 de Ayotzinapa. Sin embargo, cuando ganó López Obrador, olvidó la acusación.
Sandoval estaba junto a López Obrador en 2018, en Nueva York, cuando éste, como candidato, señaló al Ejército por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, cuando Antonio Tizapa, padre de uno de los jóvenes le reclamó su apoyo al alcalde Abarca.
“El reclamo debe ser a las Fuerzas Armadas, a quienes intervinieron en ese crimen. Tu eres un provocador”, respondió López Obrador. Luego, ya como presidente, mandó a Rosario Piedra, su titular de la CNDH, a absolver al Ejército de todos los vínculos con el Caso Iguala.
Como sea, es ahora López Obrador quien está en el radio de acción de la CPI. El informe de Berkeley identificó a 337 periodistas y defensores de derechos humanos asesinados durante su mandato: 78 periodistas y 259 defensores.
Aunque el Human Rights Center de la universidad indica que los homicidios son sólo la parte más visible de un gran cuadro de agresiones contra quienes investigaban narco, corrupción y abusos de poder, en el ya tristemente célebre Primer Piso de la Cuarta Transformación.
La impunidad de los delitos contra periodistas y activistas fue del 99%, mientras gobernó López Obrador. Y el eje es similar a lo que llevó a la CPI a abrir una investigación formal por crímenes de lesa humanidad contra el exdictador Nicolás Maduro en Venezuela.
Pues, el castrochavismo los cría y ellos se juntan.
