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El nombre Axel Lara, el valiente alumno de la Facultad de Derecho de la UNAM que ayer saltó a la fama, bien podrá imponérsele algún día a un recinto de la institución por una de estas razones:

a) Por denunciar y encarar a narcomenudistas haciendo su negocio, a estudiantes drogándose y tomando chelas a la vista de quien fuera en Ciudad Universitaria, y además videograbarlos.

b) Porque se cumpla la amenaza de que lo matarán (“gratis”, le dijo un pandillero embozado) en la zona de frontones, donde el viernes fueron asesinadas dos personas.

Para impedir la operación criminal y desalentar a los universitarios que bebían cerveza y se las tronaban a la intemperie, de nada sirvió que Axel se hiciera acompañar de vigilantes que, ante las evidencias, únicamente ven, oyen y callan.

Simultáneamente, un puñado de jóvenes marchó en el campus exigiendo el fin de la violencia (¡y del capitalismo!), lo cual da idea de qué tan aceptada es por la comunidad la campaña contra narcos anunciada por el rector Graue.

Como remata el poema de Juan de Dios Peza: Así, dijo el enfermo, no me curo/ yo soy Garrik, cambiadme la receta.