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Alberto AguirreSignos vitales

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón está en Moscú para reunirse con los directivos del Fondo Ruso de Inversión Directa y del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya

Rusia quiere reforzar sus vínculos con América Latina. En la era Putin, sus nexos con Cuba y Venezuela se han estrechado. Y ahora, con la diplomacia de las vacunas, se han ampliado a Argentina, Bolivia, Honduras y México.

Ese esfuerzo no es unilateral. La Cuarta Transformación quiere que Vladimir Putin sea el huésped de honor el próximo 15 de septiembre, en los festejos de los 700 años del nacimiento de Tenochtitlan y los 200 años de la consumación de la independencia.

México también quiere ser el hub para la distribución de la vacuna rusa contra la Covid-19 aprovechando una ventaja estratégica: es el primer y, de momento, el único Estado que ha registrado la vacuna rusa Sputnik V en el hemisferio.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón está en Moscú para reunirse con los directivos del Fondo Ruso de Inversión Directa y del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Nikolái Gamaleya.

La estancia de Ebrard Casaubón en la nación europea —apenas 48 horas— corresponde a la visita que realizó el jefe de la diplomacia rusa a México, en febrero del 2020, aunque tiene un antecedente relevante e inmediato: la llamada telefónica de AMLO a Putin, el pasado 25 de enero.

La iniciativa mexicana. Tres semanas después, el titular de la SRE se comunicó por la misma vía con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, de la que se derivó la cita que ayer tuvo su primera jornada.

“La cooperación con que no se somete a la influencia de la coyuntura política, es mutuamente beneficiosa y sostenible, se basa en el respeto mutuo y la toma en consideración de manera equitativa de los intereses recíprocos”, refirieron los huéspedes en el comunicado previo a la llegada de Ebrard Casaubón.

En las últimas semanas, delegaciones de una decena de países latinoamericanos han pasado por Moscú, para buscar la Sputnik V. México es el segundo socio económico y comercial de Rusia en América Latina, después de Brasil.

“Rusia no mira a AL a través del prisma de intereses geopolíticos”, dijo el canciller ruso hace tres días, tras de reunirse con su homólogo hondureño. “Nos pronunciamos en contra de que esta región se convierta en la arena de confrontación entre las mayores potencias extrarregionales. Creemos que nadie debe dar consejos a los latinoamericanos con quién tener la amistad y con quién no, y no lo haremos tampoco”.

Rusia propone a las naciones latinoamericanas “una cooperación mutuamente beneficiosa… que tenga carácter pragmático, desideologizado”.

Con México, sus intereses principalmente tienen que ver con el sector energético. La empresa de petróleo y gas rusa Lukoil que actúa en el mercado mexicano, así como las empresas mexicanas Nemak que produce piezas para la industria automotriz en la provincia de Uliánovsk y Gruma International Food, que opera una planta que produce panes planos y frituras de la harina de maíz a las afueras de Moscú.

Otros acuerdos intergubernamentales e interdepartamentales están en curso, inclusive los de cooperación en la exploración y explotación del espacio ultraterrestre con fines pacíficos, la creación en México del Centro ruso de Ciencia y Cultura y el otorgamiento y reconocimiento mutuo de los documentos de educación superior, cooperación entre las fiscalías generales de ambos países.

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