Minuto a Minuto

Nacional ¿La presidenta a prueba?
          Todo está en manos de la presidenta de la República y la iniciativa que, a partir de este documento, envíe al Congreso
Ciencia y Tecnología Desmantelan RedVDS, servicio ligado a fraudes millonarios
De acuerdo con Microsoft, RedVDS ofrecía, por un costo mensual desde 24 dólares, acceso a computadoras virtuales desechables que facilitaban la comisión de fraudes de manera económica, masiva y difícil de rastrear
Deportes Cruz Azul logra su primer triunfo en el Clausura
Cruz Azul suma tres puntos en dos partidos, mismo balance que el Atlas
Nacional Detienen a “El Ganso”, presunto líder de grupo delictivo, con arma y droga en Iztacalco
'El Ganso' cuenta con antecedentes penales por homicidio en grado de tentativa, robo agravado y delitos contra la salud
Internacional Agente de ICE dispara a una persona en Minneapolis al intentar arrestarlo
El agente del ICE habría disparado a la víctima en la pierna durante un intento de arresto en Mineápolis, a una semana del caso de Renee Good

Cuenta Raúl Herrera Márquez, en su excepcional novela familiar La sangre al río (Tusquets, 2014), que el 26 de marzo de 1923, su tío abuelo, Jesús Herrera Montes, hermano de los difuntos generales villistas Maclovio y Luis Herrera, se presentó en el despacho del presidente Álvaro Obregón a pedirle anuencia y ayuda para matar a Francisco Villa, enemigo letal de su familia.

En 1915 Villa había jurado acabar con los seis hermanos Herrera y con su padre, José de la Luz, por haberse pasado al bando carrancista. Casi había cumplido su juramento.

Maclovio Herrera había muerto, en abril de 1915, por un maléfico malentendido, presa de un fuego cruzado entre sus propias tropas.

En diciembre de 1916, Luis Herrera había muerto defendiendo Torreón contra Villa y Villa había vejado su cadáver, dejándolo colgado de un árbol con un retrato de Carranza en la mano y un dólar en la bragueta.

En julio de 1917, durante una batalla contra villistas en Parral, una bala perdida había matado a Concepción Herrera.

En abril de 1919 Villa había tomado por enésima vez Parral, ofreciendo a los defensores que se rindieran a cambio de su vida. Entre los defensores estaban el viejo José de la Luz Herrera y sus dos hijos, Melchor y Zeferino.

Villa le perdonó la vida a todos, menos a los Herrera, a quienes hizo caminar al día siguiente, amarrados, por el centro de Parral rumbo al Panteón.

Ahí, el viejo Herrera lo retó a duelo y le escupió en la cara. Villa le dijo: “Para que le duela más, antes de morirse va a ver cómo trueno a sus hijos”. Y los tronó con dos disparos en la frente. Luego mató al viejo que no dejó de insultarlo. Luego mandó colgar los cuerpos de unos huizaches.

Ahora, en 1923, Villa estaba pacificado, o así decían, en la hacienda de Canutillo, pero había mandado unos pistoleros a despachar al último de los Herrera, precisamente Jesús, el Jesús que estaba frente a Obregón pidiéndole anuencia y ayuda para matar a Villa. (Continuará)