Cuando alguien logra salir de algo que lo afectó mucho, por enfermedad u otra circunstancia extrema, la primera reacción es: ¿por qué a mí? Es hasta tiempo después que se comprende que esa no es la pregunta correcta sino: ¿para qué a mí?

Usando parte de esa lógica, debemos preguntarnos ¿para qué “cuca” el Presidente? ¿Para qué provoca a la UNAM? ¿Para que especula con lo de Iván Reyes Arzate, excolaborador de García Luna, que se confesó culpable de narcotráfico, y que según el Presidente ningún medio difundió esa noticia? ¿Para que “cuca” al hombre más rico de México, asegurando que podría modificarse la concesión de Telmex sabiendo, supongo, que es facultad de otros, que además ya decidieron prorrogarla? ¿Para qué lo hace el Presidente?
Según el diccionario, el significado de “cucar” es “provocar a una persona o un animal por diversión” (estuvo “cucando” al perro hasta que lo mordió, ejemplifica).

¿Es por mera diversión que lo hace o se trata de mensajes que solamente conoce él y los destinarios? De ser así, ¿Por qué llevarlo a la esfera pública?

En el caso de la UNAM, de la que él y sus hijos mayores son exalumnos, ¿para que la “cuca”? ¿Realmente quiere desatar un conflicto con una comunidad históricamente sensible por sucesos de otros tiempos que no se olvidan?

¿Son tan graves los agravios en su contra que vale la pena correr el riesgo? Parecería que no.

En el caso de lo del excolaborador de García Luna, ni cómo ayudarlo. Está probadísimo que es falso que no se difundiera esa noticia. ¡Vaya! Llegaron al extremo esta semana de que la TorQUEMADA Mediática, quien tiene la función de desmentir, mintió al afirmar sobre el tema que “llama la atención que se guarde silencio o apenas se comenta una noticia de interés del pueblo de México”.

Y en el caso de lo del ingeniero y Telmex, ¿para qué lo “cuca”? ¿Para intentar tapar que con el compromiso de pagar la reparación de la Línea 12 del Metro se le va a tratar judicialmente con justicia y GRACIA, disminuyendo la responsabilidad de la muerte de 26 personas y dejar sin transporte a millones de personas durante más de un año?

Son apenas unos ejemplos recientes de esa insidia presidencial de estar “cucando”. Seguramente tiene un objetivo, todo en él lo tiene. Solo esperemos que con el desgaste y la edad, no haya perdido el “toque” y deje un tiradero.

Monitor republicano
La secretaria de Energía, Rocío Nahle, tiene empaque de precandidata presidencial.

Su participación en el programa “Tercer Grado”, de Televisa, dejó ver que domina su tema. Logró argumentar, con sus “otros datos” frente a incisivos y certeros cuestionamientos, sin el histrionismo de la nata política que todo lo enturbia.

Si mintió, solamente la podrían refutar o desmentir expertos y conocedores de la industria que llevaran años trabajando en ella.

Pero si la Reforma Eléctrica se aprueba, como quiere el Presidente, sin cambiarle una coma, se debe mirar distinto a la ingeniera química de 57 años de edad, originaria de Zacatecas, con lazos profundos con Veracruz, que trabajó en los complejos petroquímicos de Pajaritos, la Cangrejera y Morelos, de Pemex, y en Industrias Resistol.

Diputada federal y senadora con licencia es de los llamados “duros” de la 4T. Ya vimos por qué.

Es una opción más para el Presidente si no cuaja la empalagosa posibilidad de la Jefa de Gobierno, si acaban por descarrilar al Canciller, y si su amigo entrañable sigue contemplando, solo eso, el acontecer nacional. Por lo visto, la continuidad cuatroteísta estaría garantizada con una ortodoxia que dejaría poco espacio para las concesiones salvo las procedentes de “La Chingada”.