Un exabrupto presidencial —provocado por un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación— alteró la ruta de Arturo Herrera. El Estado mexicano perdió a uno de sus funcionarios en activo más confiables y el Banco Mundial rescató al exsecretario de Hacienda, quien pronto iniciará su periodo como director global de gobierno en ese organismo financiero multinacional.

La próxima misión de Herrera será coadyuvar al fortalecimiento de las instituciones públicas para abatir la desigualdad. Y en vísperas de su mudanza a Washington D.C. tuvo una fugaz aparición pública, para acompañar a Katharina Pistor, directora del Centro para la Transformación Legal en la Escuela de Derecho de la Universidad de Columbia, en la presentación de la edición mexicana de El Código del Capital, de la prestigiada profesora de origen alemán.

Esa obra —que apareció en su versión original justo antes del inicio de la pandemia— fue catalogada por The Financial Times y Business Insider como uno de los libros de economía más importantes del 2019 y llegó a manos del entonces titular de la SHCP.

El combate a los neoliberales es una de las banderas de la Cuarta Transformación. Y en El Código del Capital desentraña el entramado institucional y legal que ha permitido la concentración de la riqueza y la desigualdad rampante a nivel global. Y sus efectos perniciosos.

El poder privado depende en buena medida del poder público y sobre este fenómeno conversaron Herrera y Pistor la semana pasada —vía Facebook Watch— durante la presentación de la edición mexicana de la obra. El exfuncionario mexicano reconoció en la compra de los medios colombianos por los oligarcas o la existencia de la telebancada en el Congreso mexicano como dos ejemplos tangibles de la captura de las instituciones en América Latina.

En el sector financiero, refirió Herrera, hay ejemplos recientes sobre una lógica distinta y recordó los esfuerzos que encabezó para impulsar un Acuerdo Global para un Impuesto Mínimo, que permitiría inhibir los paraísos fiscales.

Una propuesta que va en la dirección correcta, apuntó Pistor, pero que carece de la fortaleza suficiente, por la baja tasa tributaria que aplicaría.

Los hombres del capital ejercerán su influencia para evitar las regulaciones y los mecanismos de supervisión. En tiempos de crisis es difícil exorcizar el riesgo del colapso del sistema financiero y bancario. Y más con las noticias recientes, del hundimiento de Wall Street por el endurecimiento de la política monetaria global.

El Código del Capital muestra la evolución de esta codificación en la historia del capitalismo, desde los activos tradicionales —como la tenencia de la tierra— hasta las empresas, que también contempla activos menos tangibles, como los productos financieros y los derechos de propiedad intelectual.

El Estado de Derecho, en resumen, propicia la riqueza y exacerba la desigualdad, sobre la que actualmente se debate ampliamente por las obras de Thomas Piketty y que en última última instancia se derivaría de de la codificación legal más que de los factores económicos según los postulados de la doctora Pistor.

En la conversación también participaron la analista política Viridiana Ríos y Eugenio Fernández Vázquez, fundador de La Cigarra —una editorial independiente especializada en textos de reflexión, periodismo e historia— y traductor del libro.

Ríos dedicó la pandemia a leer un libro distinto cada día que durara el confinamiento. Cuando terminó El Código del Capital concluyó que es una lectura muy bella y muy esperanzadora porque permite concluir que otro sistema es posible: un capitalismo donde no existan los niveles de desigualdad que tenemos actualmente y la riqueza no se siga multiplicando por los entramados legales que protegen a los ricos.