Al borde de una hambruna global, reactivar al campo mexicano es cuestión de vida o muerte para el gobierno de México. Y la única forma de evitar que afecte a las familias que viven en comunidades rurales es sembrar.

Activar las tierritas abandonadas, sin importar si no hay mano de obra por la migración o por la inseguridad. Cultivos —sin importar la forma de propiedad o los riesgos medioambientales— aunque sea en el traspatio, para asegurar la alimentación de niños y adultos mayores.

Que todos los pueblos se pongan a cultivar todas las tierras, es la recomendación gubernamental, socializada a través de una historieta que puede consultarse en la página oficial de la Presidencia de la República, pero que será entregada a los campesinos de todo el país, en las próximas semanas.

La simplificación de los argumentos para hacer entendible su mensaje es una de las cualidades más reconocidas de la Cuarta Transformación. En estas tareas, la participación de los moneros de El Chamuco ha sido fundamental.

Toño Helguera tal vez haya sido el más cercano a la familia presidencial. El Fisgón y Hernández han sido escuchados por AMLO desde hace 25 años. Rafael Barajas participó activamente en la defensa del voto desde el 2006 y actualmente es director del Instituto Nacional de Formación Política de Morena.

Y lo que hizo durante la gestación del movimiento, en el periódico Regeneración, ahora lo hace de nueva cuenta. Según la Dirección de Organización para la Productividad de la SAGARPA —donde despacha un hermano de Rosario Robles— la oficina del vocero de la Presidencia de la República es la entidad encargada de la producción de la historieta para salvar al campo mexicano.

“En el siglo XXI, existen tecnologías que permiten producir grandes cantidades de alimentos y hay países que son verdaderos graneros para el mundo, como Argentina, Egipto, Turquía, Rusia, Ukrania (sic)”, pregonan los personajes de El Fisgón en la narrativa gubernamental, “la guerra provocó un alza de los precios de granos en todo el mundo. Además, los fertilizantes están por los cielos. Hoy queda claro que las políticas neoliberales hacia el campo fueron irresponsables, caras y criminales”.

La Cuarta Transformación urge a que todos los pueblos se pongan a cultivar todas las tierras. En SAGARPA y en la Secretaría de Hacienda saben que la próxima crisis es alimenticia y que más que el conflicto armado en Europa central, la ocasionarán factores climáticos y bajos rendimientos a nivel mundial.

Hace cinco semanas, ante el Ejecutivo federal, el subsecretario para la autosuficiencia alimentaria, Víctor Suárez, detalló el plan de acción para la producción de granos básicos para el autoconsumo y la producción de fertilizantes.

En una primera etapa, los técnicos de la 4T celebraría 10,000 asambleas comunitarias para impulsar el rescate del campo, crear conciencia y movilizar las energías productivas para la autosuficiencia. El ejercicio quedaría completado a más tardar el 15 de junio.

Diez días antes, la dirección general de organización para la productividad de SAGARPA reconocía que las asambleas prometidas por Suárez ni siquiera se habían agendado. Y respecto de los folletos, “es un tema que compete directamente a la Presidencia”, sentenció en el oficio de respuesta a una solicitud de información.

Al mismo tiempo que los “técnicos agroecológicos y sociales” (sic) de la Estrategia de Acompañamiento de programa de Producción para el Bienestar, el personal de la Financiera para el Desarrollo Nacional deberían dar acceso a créditos a los productores del campo.

Al cierre del primer trimestre del 2022, ese organismo financiero acumulaba una pérdida operativa de 395 millones de pesos. El 2021 en ese rubro, las pérdidas fueron de 966 millones. Los sucesivos cambios de directivas han implicado pagos por indemnizaciones que han afectado sus precarias finanzas.

Los números no mienten: al 31 de mayo pasado, la colocación de la FDN era por 15,063 millones de pesos, apenas 20.3% de la meta anual, que está proyectada en 74,049 millones. Un avance 19.2% menor respecto del mismo periodo del 2021.

La cartera vencida registró 37,881 millones de pesos, 16.4% menor a lo acumulado en el mismo periodo del año anterior.