Aguilita volando


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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

Perros y gatos

Si bien es verdad que en mi columna del pasado martes escribí que con el listado —yo lo llamé Top Ten aunque fueron más de diez— de disparates cometidos por Enrique Peña Nieto, desde que fuera candidato y luego presidente, me despedía de él, también es cierto que expresé la probabilidad de que el último habitante de Los Pinos, en el lapso de cuatro días, cometiera otro de sus despropósitos. Y lo cometió.

Desde el punto de vista de muchos mexicanos que se expresaron a través de las redes sociales y por los medios de comunicación establecidos, fue un desatino, por no usar una palabra más ríspida, el otorgamiento de la Orden Mexicana del Águila Azteca a Jared Kushner, yerno y asesor senior de Donald Trump, lo que lo hace copartícipe del discurso xenófobo y antiinmigrante del presidente de Estados Unidos. Seguramente Jared estará de acuerdo con el propósito de “papito-suegro” de construir un muro en la frontera con México.

La Orden Mexicana del Águila Azteca fue creada por decreto el 29 de diciembre de 1933. Fue concebida para premiar a los extranjeros por servicios prominentes prestados a la Nación Mexicana o a la humanidad. Es otorgada por la oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, por instrucciones del consejo establecido con este propósito encabezado por el Presidente de la República Mexicana quien es el Gran Maestre de la Orden, toca al secretario de Relaciones Exteriores regir el consejo en calidad de Gran Canciller de la Orden.

La información contenida en el párrafo anterior me la dio, mediante una consulta, mi amiga Wikipedia quien también me reveló algunos nombres de personas ilustres que han sido premiados con tal condecoración, ahí les va otro Top Ten —de diez y siete— Walt Disney; Eva Duarte de Perón; don Pablo Diez, empresario español, fundador y presidente del Grupo cervecero Modelo; Gabriel García Márquez; la Reina Isabel II de Inglaterra; Plácido Domingo; los escritores Augusto Monterroso de Guatemala y el colombiano Álvaro Mutis; Bill Gates y su esposa Melinda Gates; Reina Margarita II de Dinamarca; Fidel Castro; Joan Manuel Serrat; Mario Vargas Llosa; el ex presidente uruguayo José Mujica; Nelson Mandela y el Príncipe Guillermo de los Países Bajos. A este último lo recordamos con simpatía porque al firmar un acuerdo para la cooperación en materia energética entre los gobiernos de México y Holanda, terminó su discurso con la paráfrasis de un conocido refrán, el príncipe dijo en español : “Camarón que se duerme se lo lleva la chingada”.

Soy de los que no aplauden y de los que ningún chile me embona, por eso pienso que a la manera de colofón de su fallido sexenio, que sigue los pasos del camarón citado por el príncipe Memo, el presidente Peña se empeñó (se empinó), en combinación con el aprendiz de canciller y amigo muy cercano de Kushner, Luis Videgaray, en otorgarle la susodicha condecoración a una persona non grata para muchos mexicanos. Durante su gira de trabajo por el estado de Sinaloa, el mexiquense cuyo sexenio agoniza testimonió el por qué del reconocimiento al yerno del magnate neoyorquino: “Como un reconocimiento a quien ha sido un gran aliado de México y contribuido realmente a que logremos el acuerdo; ha sido un actor importante en el propósito de tener un buen entendimiento con el nuevo gobierno que entró hace dos años (el nuevo gobierno que va a la mitad de su cuatrienio) y por eso hoy estamos reconociendo”.

Por su parte la Cancillería también dijo esta boca es mía y justificó la entrega de la condecoración a quien considera nada menos que el brazo derecho de Donald Trump, enfatizando que “desempeñó un papel fundamental a lo largo de todo el proceso (del Tratado T-MEC) apoyando de manera decidida el desarrollo de las conversaciones comerciales entre ambos países, lográndose con ello resultados satisfactorios de un nuevo acuerdo en materia económica para los tres países”.

Por cierto, el tratado en el que el señor Kushner jugó un papel determinante “evitando una salida unilateral de Estados Unidos” todavía no se firma. Según sabemos será en Buenos Aires, Argentina, en el marco de la reunión G20 donde se firme el T-MEC y se le entregue la condecoración a Jared. Es decir, dando y dando, aguilita volando.

Perros y gatos

Al escribir la interpretación de la frase que —los que hoy somos sólo un poco más jóvenes que el gobierno que entregará los tenis— decíamos en nuestra infancia al hacer un intercambio: “Dando y dando, palomita volando”; por asociación de ideas, llegó a mi mente un adagio de la misma época: Alguien te decía: “Te vinieron a buscar”, cuando preguntabas: “¿Quién?” La respuesta era: “Perros y gatos en un costal”.

Eso, perros y gatos en un costal parecemos los ciudadanos mexicanos divididos, en dos bandos al parecer irreconciliables, ante el inicio de un nuevo gobierno. Si nos remontamos a la historia, nuestro querido país ha vivido épocas de polarización y éstas nos han hecho mucho daño: Conservadores contra liberales; republicanos contra monárquicos; maderistas contra porfiristas; carrancistas contra obregonistas, gobiernistas contra cristeros, etcétera.

Hoy, más que nunca en los años que he vivido, siento que la división es más intensa. Lo lamento y me propongo hacer, con toda la objetividad posible, una columna sobre el tema. Una narrativa de odio, descalificación y división nos está invadiendo. México no se lo merece.