Elecciones 2024
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Creo que el discurso de Xóchitl Gálvez del domingo pasado es el primero realmente serio de la campaña. La candidata del Frente dio con lo que no tenía: una narrativa de oposición.

La narrativa incluye un diagnóstico de los fracasos del gobierno y un tono de combate que no había.

También un lema, Vida, verdad, libertad, derivado de su diagnóstico: la indiferencia del gobierno ante el millón de muertos de su gestión, las mentiras sin fin del Presidente y su voluntad de concentrar el poder a costa de las libertades de la República.

Lo que se juega en 2024, concluye Xóchitl Gálvez, es elegir entre Dictadura y Democracia.

El tono de combate no se distrae, apunta sólo a dos blancos: al Presidente y a su candidata.

Al Presidente, por su indiferencia ante la muerte, por sus mentiras, por su asalto a los contrapesos del poder.

A la candidata oficial porque “no entiende a México”, “viene del privilegio”, “siempre ha vivido del presupuesto” y porque, como candidata impuesta, decir “Claudia es claudicar, rendirse, agacharse obedecer, conformarse”.

El corolario de esta narrativa es elocuente:

“Tenemos que luchar para traer la vida donde hoy se pasea la muerte. Tenemos que luchar para traer la verdad a donde hoy reina la mentira. Tenemos que luchar por traer la libertad, ahí donde hoy gobierna el miedo”.

“Vida, verdad, libertad”.

La narrativa de Xóchitl Gálvez sobre lo que hay que recobrar ya es un programa de gobierno. Pero el discurso traza también lo que quiere la candidata, aparte de lo que critica. Aquí unas muestras:

“Tenemos que ofrecer futuro, esperanza”.

“Quiero ver un México donde los pobres dejen de ser pobres. Un México donde la clase media sea más fuerte”.

“Un país que recupere la seguridad y la justicia”. “Que los mexicanos podamos vivir con paz y tranquilidad”. “Garantizar el cumplimiento de la ley”.

“Formar mexicanos preparados para los retos del siglo XXI”. “Traer las mejores inversiones del mundo”.

“Dejar atrás la división, el odio. Construir el futuro con unidad, con amor, con armonía”.

Creo que Xóchitl Gálvez encontró su discurso.