Minuto a Minuto

Nacional Jueza frena subasta de la empresa de acero Altos Hornos de México y pospone su venta
La subasta de la empresa Altos Hornos de México fue declarada desierta “por causas no imputables” al Poder Judicial
Internacional Pakistán bombardea Kabul y declara entrar en “guerra abierta” con Afganistán
El portavoz del primer ministro de Pakistán informó que los contraataques pakistaníes alcanzaron "objetivos militares" en Kabul, Paktia y Kandahar
Internacional México y Panamá fortalecen relación bilateral tras reunión en la SRE
Durante la reunión, los cancilleres reafirmaron su compromiso de continuar trabajando de manera coordinada en favor del desarrollo y la integración regional
Deportes ¿Cuál es el peor equipo para trabajar en la NFL?
Hace cuatro años la NFLPA instauró este sistema de evaluación para las franquicias en el que los Steelers ocuparon el último lugar
Nacional Movistar elude pago millonario de impuestos tras fallo de la SCJN
La compañía telefónica Movistar tendrá que eludir el pago de un crédito fiscal por 4 mil 442 millones de pesos

La elección de 2018 esconde el mayor engaño que un presidente y su opositor hayan fraguado juntos, vendiéndoles a los mexicanos la finta de que eran adversarios electorales cuando, en realidad, eran cómplices: uno, López Obrador en busca del poder y el otro, Peña Nieto, en busca de impunidad.

Los dos consiguieron lo que buscaban, a costas de México y de su joven democracia.

López Obrador hizo su oferta de complicidad en un discurso de campaña en Tamaulipas. Dijo:

“Yo no voy a perseguir a nadie, lo he dicho, porque no es mi fuerte la venganza. Yo quiero que haya justicia y voy a acabar con la corrupción y voy a acabar con la impunidad, pero no voy a perseguir a nadie, no voy a utilizar el gobierno para ninguna persecución”. (El Universal, 26/2/2018 ).

Peña debió entender que en este caso “Nadie”, era sobre todo él; que el profeta de los principios incendiados le proponía un pacto de políticos sin principios, el cual podía traducirse así:

“Si llego a la Presidencia, no te perseguiré. A cambio, tu ayuda a mi llegada a la Presidencia”.

Sabemos ahora que el pacto se cumplió. Sabemos que Peña intervino desde el gobierno para facilitar la victoria de López Obrador y que López Obrador hizo todo menos perseguir a Peña.

La maniobra tuvo cinco tiempos:

1. Peña le inventó un delito a Ricardo Anaya, para frenar su paso como segundo candidato opositor. En febrero, Anaya se había acercado a diez puntos de López Obrador, estaba en 30%. El ataque del gobierno lo frenó y lo regresó a 23%.

2. El día de la elección, distintos gobernadores peñistas indujeron o dejaron ir el voto priista en sus estados a favor de López Obrador.

3. Ganada la elección, sin que chistara el PRI, la coalición obradorista se adueñó de una mayoría de casi dos tercios en la Cámara de Diputados, cuando sus votos apenas daban para la mitad.

4. Peña desapareció del escenario al día siguiente de la elección, dejando a López Obrador como presidente de facto.

5. Peña ha gozado de cabal impunidad durante el gobierno de López Obrador.

(Recupero aquí puntos de mi ensayo “El otoño del presidente”, mayo de 2022, que puede leerse completo en aguilarcamin.com).