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Todo México sabe que hace meses los aspirantes a la candidatura presidencial de Morena están en campaña, gastando en sus figuras un dineral.

Ciudades y carreteras abundan en bardas y anuncios espectaculares diciendo que fulana o zutano es el que sigue.

La naturaleza electoral de tales inversiones es evidente para todos, salvo para el INE, que no ha preguntado hasta ahora por el financiamiento de esa propaganda.

El INE podrá alegar, formalmente, y aquí forma es fondo, que Morena no había dado aún el banderazo de salida de su precampaña presidencial y que, por tanto, se trataba de gastos que hacían en su propia imagen unos personajes muy pagados de sí.

Vale.

La cosa cambió formalmente cuando Morena recibió instrucciones del presidente López Obrador sobre las reglas para definir su candidatura presidencial, cosa que sucedió el 5 de junio de 2023, durante una cena de la que hubo minuciosos reportes de prensa.

Aparte de fijar las reglas de la precampaña, el Presidente dijo en esa cena que, quien ganara la precampaña, en una encuesta, obtendría la candidatura a la Presidencia, el 2º lugar la dirigencia del Senado, el 3er. lugar la de la Cámara de diputados y el 4º lugar, un “buen puesto en el gabinete”.

De modo que no sólo era la precampaña adelantada para la candidatura a la Presidencia, sino también para el liderato del Senado, el liderato de la Cámara y un “buen puesto” en el gabinete.

En su Consejo Nacional del 11 de junio, Morena adoptó por unanimidad y publicó las reglas definidas por el Presidente. Pero no dijo que empezaba su precampaña presidencial.

Dijo que arrancaba una contienda interna para definir quién ganaría la “Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación”.

El INE aceptó esta truculencia retórica y emitió algunos lineamientos sobre cómo mantener la maniobra verbal dentro de la ley.

Resultado: Morena y el INE proponen un ejercicio de alucinación colectiva. Piden que en lugar de la precampaña presidencial que todos vemos, alucinemos una puja por la fantasmagórica coordinación de comités, que sólo ven Morena y el INE.

Alucinación pactada.