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Hay un modo de corrección política en la prensa mexicana de hoy que es denunciar la polarización política. Los practicantes de este modo descalifican a quienes polarizan, mostrando su alarma porque la polarización puede ahogar al país, al que le urgen popotes de oxígeno equilibrado.

Los proveedores de los popotes piden equilibrio a los demás en sus opiniones, pero no dicen lo que ellos piensan sobre lo que pasa.

La realidad suele estar ausente de sus textos, salvo para decir que es compleja, que hay que ver sus dos lados, la parte buena, la parte mala, etc.

Desde luego que en nuestra conversación pública hay polarización, partidarismo, y una creciente capacidad de insultar.

Pero también hay hechos. Hechos duros, incorrectos, a menudo catastróficos. Hechos que no se pueden mirar con equilibrio porque son el desequilibrio mismo, realidades que no aceptan medias tintas.

Cuando alguien dice que el crimen ahoga regiones enteras del país, no está polarizando, está describiendo. Cuando alguien dice que el país no crece ni crecerá en este sexenio, no está polarizando la discusión sobre la economía nacional, está diciendo el hecho central de esa economía.

Cuando alguien dice que en la pandemia murieron 600 mil mexicanos, en vez de los 30 mil que murieron en Japón, país con la misma población que México, no está polarizando la opinión sobre la pandemia, está enunciando una realidad y poniendo un punto de referencia para pensar en la responsabilidad del gobierno mexicano.

Cuando alguien dice que Pemex está sobreendeudada y CFE pierde dinero a raudales, no está polarizando la discusión energética, está enunciando hechos. Lo mismo pasa cuando se dice que el AIFA no funciona, sino que es un aeropuerto vacío.

Finalmente, cuando alguien dice que el mayor polarizador de México es el Presidente, no está polarizando el discurso público, está describiendo lo que pasa todos los días en la conferencia matutina del Presidente. Las opiniones son modulables, como dicen los equilibradores.

Pero la realidad, es real. ¿De qué piso de realidad debemos partir para ser equilibrados en nuestro juicio sobre la realidad? Mirar equilibradamente no equivale a volverse equilibrista.