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El presidente López Obrador ha dicho muchas cosas en estos días. Pero no ha dicho que no inducirá el desafuero de la senadora Xóchitl Gálvez.

El lunes pasado, en este mismo espacio, sostuve que da pasos en esa dirección.

Primero denunció, sin fuente alguna, que la senadora ha tenido contratos millonarios en sus empresas, entre otros, subrayó, de desarrolladores inmobiliarios.

Luego, personeros de Morena acusaron a la senadora Xóchitl Gálvez de delitos vinculados a relaciones de sus empresas con desarrolladores inmobiliarios. Uno de ellos hizo sus denuncias ante la Fiscalía federal. El otro, ante la local.

Lo que sigue es que las fiscalías “encuentren” en las empresas delitos que ameritan desaforar a la senadora, llevarla al juez y privarla de sus derechos políticos, para que no compita por la Presidencia.

Es lo mismo que le hicieron al actual Presidente cuando aspiraba al puesto en 2005. Se lo hizo el entonces presidente Fox.

En su conferencia del martes pasado, el Presidente mezcló esta opinión mía con otras que sostienen que el lenguaje violento del primer mandatario invita a la violencia. Y que esto pone en riesgo la seguridad de la senadora Xóchitl Gálvez.

Eso no fue lo que yo escribí, y así lo aclaré en mi cuenta de Twitter @aguilarcamin.

En su conferencia de ayer miércoles, el Presidente mandó a una mensajera a leer aparte lo que efectivamente yo había escrito, añadiendo ella, de su peculio, comentarios ininteligibles para mí.

Todo eso sucedió sin que el Presidente dijera que No piensa desaforar a la senadora Xóchitl Gálvez.

Ni a ella, ni a ningún otro adversario político.

Por la sencilla razón de que eso ya se lo hicieron a él, y él sabe bien la clase de atropello que es.

Está en manos del Presidente impedir que se consume o se intente ese atropello. Basta que no lo promueva él, ni permita que lo hagan sus personeros.

Por lo pronto, basta que diga que No permitirá el desafuero de la senadora Gálvez. Que no permitirá que se haga con ella lo que le hicieron a él.

Estamos a la espera de ese No. Pero ese No no ha salido de su boca.