El secreto del éxito de la 4T está en su sentido de clan. Por eso el presidente afirma que el saliente gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, va al gabinete: “Al puesto que Jaime quiera”. Y no es porque Bonilla acaba de cambiarle el nombre al Mar de Cortés.

Es por su sentido de grupo. Por ejemplo, Maduro encarceló ayer a seis directivos de la petrolera Citgo para defender a su prestanombres Alex Saab, preso en Florida. El mensaje del dictador a Washington es que se la jugará con su testaferro hasta el fin.

Pero los antichavistas no pueden ir juntos a elecciones hace más de 10 años: se piden la cabeza por un quítame esas pajas; y los anti 4T se despellejan por un tuit de dos líneas. Olvidan, aquí y allá, que a veces hay que dar un paso atrás para dar luego dos adelante.

No: el presidente no le dice a Bonilla que decida él mismo qué cargo quiere por haberle cambiado el nombre a un mar que siempre será llamado “de Cortés”, como en CDMX será siempre la Glorieta de Colón, aunque coloquen allí un inmenso bat de béisbol.

El presidente cierra filas con uno de sus grandes financiadores desde que él era opositor y Bonilla era un ciudadano estadounidense miembro (con cargos) del Partido Republicano, e impulsor del muro fronterizo con México mucho antes que Trump.

Multimillonario dueño de medios en Estados Unidos, Bonilla apoyó en 2008 la propuesta del candidato republicano McCain contra Obama, para encarcelar a inmigrantes ilegales, construir un muro en la frontera y detener a personas con aspecto latino.

A la vez, puso al servicio del hoy presidente su canal de TV abierta Pacific Spanish Network en California (donde habitan 11.4 millones de mexicanos), 9 cableras y 4 radioemisoras en San Diego, Santa María, San Luis Obispo, Chico, Salinas y Sacramento.

Y apoyó sus campañas con dinero de sus derechos de transmisión radiofónica de la novena beisbolera Padres de San Diego, su empresa Media Sports México, y de empresas inmobiliarias, comerciales e industriales en California y Baja California Sur.

La cercanía con el futuro presidente motivó a Bonilla a regresar a su natal México, pero afincado políticamente como diputado federal del PT, cuando el jefe de la bancada de ese partido era Bartlett. Después, Bonilla fue el fundador de Morena en Baja California.

Hoy es correspondido por el presidente, quien dijo el domingo:

“¿Bonilla para dónde? Pues adonde él quiera. Lo queremos mucho por lo que ha hecho desde hace mucho tiempo”.

Son un grupo. Se protegen. Saben que si dividen…

No llegan a ningún lado.