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McConnell continúa realizando fisioterapia por recomendación de sus médicos y aseguró que hará todo lo posible por estar presente en las votaciones
Internacional EE.UU. reconoce por primera vez que tiene armas de control espacial en órbita
“Contamos con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta”, afirmó el secretario de la Fuerza Aérea
Nacional Protección Civil atiende explosión en planta de sal de Veracruz
Instalaron un puesto de mando para coordinar la emergencia, mientras las fuerzas de tarea controlan el incendio y mantienen acordonada el área
Internacional Supremo de EE.UU. frena por ahora el intento de Trump de restringir el voto por correo
Los estados podrán mantener sus procedimientos actuales para el envío y recepción de papeletas de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre
Nacional Rocío Nahle encabeza acciones de auxilio tras explosión en Jáltipan, Veracruz
Rocío Nahle ordenó la movilización inmediata de los cuerpos de emergencia y dispuso la red hospitalaria de la región para atender a las personas afectadas

Varias veces me referí aquí al Mesías tabasqueño como ocurrente, locuaz y lenguaraz.

Debí imaginar que siempre podría haber alguien peor.

Las insensateces de Donald Trump no son nuevas ni recientes. Siempre ha vivido del escándalo y el oropel. (Basta echar un ojo a su versallesco departamento de la 5ta. Avenida de Nueva York, que cualquiera puede ver en las redes).

Pero a diferencia de otros tiempos, en que lo catapultaron su audacia y su astucia, ahora está por asumir por segunda vez la presidencia del país más poderoso del mundo, siendo más viejo y menos cuidadoso de las formas, sin importarle las consecuencias de sus dichos.

Le ha valido un pepino ofender a otros países como Canadá, México y Panamá, además de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca.

De Canadá, dijo que muchos canadienses quieren que ese país se convierta en el estado 51 de la Unión Americana, pues ahorrarían masivamente en impuestos y tendrían una verdadera protección militar.

De Groenlandia, dijo que, por motivos de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, debe anexarse a los Estados Unidos. Le garantizó a su población mejores condiciones de vida.

Greenland, como le dicen, tiene una posición geopolítica estratégica para las superpotencias y por esto Trump intenta nuevamente apoderarse de ella. Además, posee una riqueza mineral extraordinaria, fundamental para las nuevas tecnologías. Si los americanos no se apuran ya están al acecho Rusia y China. O sea, no es capricho de un loquito.

De Panamá, dijo que su canal es considerado un activo nacional vital para los Estados Unidos, debido a su papel crítico para la economía y la seguridad nacional de los Estados Unidos, y que las tarifas que cobra Panamá son ridículas. Dijo que “esta estafa cesará de inmediato”.

Incluso, no descartó acciones militares o económicas en su propósito de recuperar el control del Canal de Panamá y de hacerse de Groenlandia.

México le recetó otra vez que está dirigido por los cárteles de la droga: “no podemos dejar que eso pase, México está realmente en problemas, muchos problemas, un lugar peligroso”, y aventuró que también buscará cambiar el nombre del Golfo de México por el Golfo de América. (Lo que se agrega a la amenaza de deportación masiva de migrantes y la aplicación de aranceles).

Como si no fuera suficiente, en México se afrontan riesgos con la aplicación de la reforma judicial y la incertidumbre que genera; las reformas que están pendientes, como la del Infonavit; la falta de inversión y la inseguridad; el fuego amigo que enfrenta la Presidenta y los “duros” que buscan conservar los privilegios que tenían con YSQ.

A lo dicho por Trump, hay que reconocer que la respuesta de la presidenta Sheinbaum fue afortunada.

A diferencia de otras veces en que se enganchó y se puso al tú por tú con el gandalla de la cuadra, ahora le dio por su lado. A una locura, respondió con una ironía similar.

Salió bien de esa, aunque ni siquiera ha comenzado a librarla.

Donald Trump es “el dueño del balón”. Y no me refiero al de futbol sino a la maleta desde donde se activan los códigos nucleares.

Mientras que no pase de bravuconadas, a’i la llevaremos.

Por eso, viviremos en peligro.

Monitor republicano

Comienza un nuevo año y renace la esperanza.

Abundan los deseos, incluidos los de buena salud que deberían ser los más importantes. La salud lo es todo. No se valora hasta que se vuelve frágil o se pierde.

Sin salud no hay felicidad, éxito ni prosperidad. No se entiende hasta que se tiene que entender.

A usted, amable lector, le deseo puras cosas buenas, pero sobre cualquier cosa, mucha SALUD. Abrazos.

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