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Los niños sicarios de Chihuahua

“Jugábamos a ser sicarios cuando a Irving se le vino en mente secuestrar a El Negrito, dijo que le traía ganas”. Esta es parte de la declaración de uno de los cinco menores que asesinaron a Christopher, un niño de seis años en Chihuahua, el pasado 14 de mayo.

El Universal tuvo acceso a las declaraciones de uno de los implicados, quien narró los sucesos que llevaron al asesinato y entierro del menor de edad, a quien llamaban El Negro o El Negrito.

“Les juro que no le diré nada a mi mamá, pero, por favor, ya déjenme ir”, fueron las súplicas de Christopher mientras sus amigos y vecinos Valeria, Alma Leticia, Jesús David, Irving y Jorge lo golpeaban, secuestraban y al final lo mataban.

Valeria convenció al niño de acompañarla a ella y a los otros cuatro menores a tirar a un perro, al que mataron en un barranco, para después empezar a agredir a Christopher.

“Ese día en el arroyo jugábamos a ser sicarios cuando a Irving se le vino en mente secuestrar a El Negrito, dijo que le traía ganas…, El Negrito empezó a llorar; le tapamos la cara con el hule de un paraguas que estaba en el arroyo, Irving le dijo que se callara, porque si no lo iba a matar. Como no se callaba le puso un plástico en la boca y un palo en el cuello. Él estaba en el suelo.

“Valeria dijo que todavía estaba vivo y le empezaron a aventar piedras en la cabeza, Valeria le dio varias puñaladas por las costillas con el cuchillo de Lety y de ahí lo empezaron a enterrar. Lety me dijo que la ayudara a hacer el hoyo donde lo enterramos. Le eché hierbas encima y nos fuimos cada quien para su casa, nos fuimos a bañar.

“Dijimos que nos íbamos a ir a Guachochi; ahí el tío de uno de nosotros es la mano derecha de El Chapo y él nos ayudaría a ser sicarios”.

Los niños sicarios de Chihuahua - Familia-christopher
La madre y la abuela de Christopher. Foto de Omnia

Continúa narrando que cuando Tania, la mamá de Christopher fue a preguntar por su hijo, la ayudaron a buscar al menor, sabiendo lo que habían hecho y para que nadie sospechara de ellos.

“Esos niños tienen que pagar por lo que hicieron; pero aunque pasen 20 años en la cárcel nunca van a pagar lo que le hicieron a mi hijo. No me lo pueden regresar. Yo no estoy de acuerdo con que los tres menores (uno de 12 y las dos niñas de 13 años) estén en el DIF, y no en el Centro de Readaptación para Adolescentes como están los otros dos.

“Sabían lo que hacían, lo tenían todo bien planeado. Mira que todavía ayudarme a buscarlo y andar tranquilamente, como si no hubieran hecho nada, hasta el sábado que uno de ellos confesó”, asegura Tania mientras pide justicia por su hijo asesinado.

En su declaración, otra menor, Valeria, indica que tenían pensado “privarlo de la vida. Irving y Jorge son mis hermanos y los otros mis amigos. Irving dijo que si lo secuestrábamos, pero jugando y todos dijeron que sí. Íbamos al arroyo a tirar un perro y a David se le ocurrió que matáramos a El Negro; todos dijimos que sí y fuimos al escondite. Irving me dijo que me subiera yo arriba del palo para ahorcarlo, porque estoy más gorda. Irving dijo: ‘¡Déjenlo porque se está poniendo morado!’; pero David dijo que no.

“Tenía mucho tiempo que lo queríamos asesinar casi todos. Conozco a la mamá de El Negro, porque era esposa del primo de mi mamá. No sé por qué lo matamos, se nos vino en mente, nadie pensó y todos dijimos que sí lo hiciéramos”.

Con información de El Universal