Minuto a Minuto

Nacional Cozumel tendrá nuevo cableado submarino; inversión será de 3 mil 600 mdp
Mara Lezama explicó que el proyecto requirió modificaciones antes de concretarse su adjudicación
Nacional Retienen a 19 militares, guardias nacionales y policías en Guerrero
El subsecretario de Gobierno de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, confirmó que los hechos se registraron durante un recorrido de vigilancia
Internacional Trump amplía el acceso a tierras federales para cazadores y elimina trabas a pescadores
“Estamos eliminando esas restricciones inmediatamente”, afirmó Trump al presentar la orden dirigida a pescadores y comunidades costeras
Internacional La familia de Claudia Tacoronte llegará el viernes a México para repatriar el cuerpo
“Sabemos que mañana (viernes) vienen familiares de Claudia para que la Fiscalía entregue el cuerpo”, informó Blumenkron
Nacional Fiscalía de Morelos imputará por feminicidio al sospechoso de la muerte de Claudia Tacoronte
El fiscal de Morelos, Fernando Blumenkron, indicó que la Fiscalía buscará una condena de 70 años de prisión
Güevones

Cada vez que te dicen te ayudamos a ayudarte, te hunden.
Florestán.

    Los legisladores mexicanos son los más haraganes del mundo, calificativo elegante para evitar el mexicanísimo de güevones, que es el que mejor los retrata.

          Y no, no se trata de una ofensa sino de un retrato hablado cuando el gobierno de México decretó el fin de la emergencia sanitaria en el país por el Covid, el 9 de mayo de 2023.

          Han corrido dos años, cinco meses, catorce días y dos legislaturas, y los únicos que mantienen esas medidas de distancia son los zánganos del Senado y de la Cámara de Diputados que por razones desconocidas siguen operando a distancia.

          Y así los vemos conectarse desde su casa, restaurantes, bares, desayunaderos, canchas de paddle solo para pasar lista y, los menos, seguir las sesiones cuando la mayoría corta de inmediato, no participa en las discusiones y menos en las votaciones. Los hay que fijan una foto para dejar la mentirosa sensación de presencia.

          Estas normas de distancia que aprobó la legislatura anterior el 20 de diciembre de 2020, las siguió aplicando la actual, tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados con algunos ajustes: En Reforma, las sesiones del pleno son presenciales, no así las de comisiones; en San Lázaro todas son a distancia a menos que se trate de una iniciativa de reforma constitucional.

          Ayer, Sergio Bárcena Juárez, cofundador del Buró Parlamentario, me dijo que el promedio de asistencia en comisiones de los diputados en octubre pasado fue de 2.4 por ciento; en noviembre, de 10.8; diciembre de 42.5, febrero de este año de 37.06 y en marzo de 31.7.

          Estos son datos de su pase de lista, no de su participación en el proceso legislativo más importante que es el de discutir y afinar las iniciativas, y elaborar y aprobar los dictámenes que van al pleno donde ya pasan como oficialía de partes por la mayoría del régimen.

          Lo que no sé es por qué a casi dos años y medio del fin de la emergencia, los legisladores mexicanos sigan operando a distancia, pero sí sé cómo les llaman: güevones.

RETALES

  1. AJUSTE.- Ricardo Monreal me dijo ayer que está en el proceso de terminar con ese sistema y volver a la normalidad legislativa con la presencia física de los diputados y así terminar con los remotos;
  2. BAILONGO.- La presidenta Sheinbaum criticó el lunes, no sin razón, la asamblea, el sábado, del PAN y dijo que tenían muy poca sensibilidad al realizarla en medio de la emergencia. A ver qué dice del bailongo de diputados en San Lázaro, con los acordes de la única Sonora Santanera. Destacó el veracruzano y morenista Sergio Gutiérrez Luna; y
  3. AZULES.- Ya hablé del renacimiento del PAN y de que su relanzamiento era mortaja y que me mandan una lista de los asistentes al Frontón, encabezada por Claudio X. González. Si eso es reinventarse, se confirma su estado vegetativo, terminal.

Nos vemos mañana, pero en privado.