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El júnior y el crimen organizado

 Una oportunidad nunca supera la estabilidad. A veces, es al contrario. 

Florestán.

En México, hemos visto capos del crimen organizado de todos los tamaños y estilos.

Ahora aparece uno distinto: Roberto Blanco Cantú o Roberto Brown, El Señor de los Buques, de apenas 30 años que construyó un emporio de contrabando de combustibles que penetró y exhibió a la Marina, Aduanas y a la autoridad.

Nació en Ciudad Victoria y se desdobló a Brownsville, Texas, de ahí el Brown. Se movió con doble nacionalidad y doble vida. En 2019, a los 24 años, dirigía Mefra Fletes, empresa que operaba más de 300 tractocamiones y 600 pipas. Ya era un delincuente de cuello blanco a la más alta escala que se haya conocido.

¿Cómo le hizo? Con un esquema sencillo: buquestanque cargados en Texas con dísel de contrabando, documentos falsificados, complicidades en las aduanas, en los puertos y más arriba y, ya en tierra, la distribución de millones de litros a gasolineras y empresas. Así construyó su fortuna y su relación con el crimen organizado.

El pasado 28 de marzo, decomisaron 7.9 millones de litros de dísel en Ensenada, y a los tres días, el 31, en Altamira, en otra operación del gabinete de seguridad, un barco abanderado en Singapur que había descargado otros diez millones de litros.

El golpe parecía sin antecedentes, que sí los tenían los delincuentes que, ahora se sabe, operaron al menos 34 descargas marítimas como parte de la banda criminal encabezada por dos sobrinos políticos del entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda: el vicealmirante Manuel Roberto Farías, ya preso y sujeto a proceso, y su hermano, el contralmirante Fernando Farías, prófugo al igual que El Señor de los Buques, a los que busca Interpol y la FGR y cuyas oficinas de lujo en San Pedro Garza García vaciaron en un día. También buscan a sus socios.

Roberto Blanco o Brown operó al servicio del crimen organizado. Se movió con la complicidad de aduanas y mandos navales y más arriba. Se fugó con la protección del dinero y contactos oficiales. Su nombre sintetiza la alianza perversa entre negocios, corrupción y crimen y, hasta ahora, impunidad.

RETALES

  1. ANGUSTIAS.- El futuro de este narcoempresario trae con las más altas preocupaciones a personajes de la 4-T en el gobierno anterior. Blanco o Brown, presumía su relación con otro no tan joven pero en la cúspide del poder, Cuando caiga la angustia será por los nombres que revele, Y adiós pañuelito blanco;
  2. MENTIROSOS.- Tanto Genaro Villamil como el traidor de Jesús Ramírez Cuevas, utilizan el llamado detector de mentiras de la mañanera, ajeno a la presidenta, para defender a su antecesor y calumniar a periodistas; y
  3. CIEGOS.- En el Senado les urge modificar la Constitución para poder aprobar los nombramientos presidenciales en la Guardia Nacional de coronel hacia arriba, como sucede con militares y marinos. No lo vieron.

Nos vemos mañana, pero en privado.