Dieciséis minutos

Foto de Ana Paula Cámara
Foto de Ana Paula Cámara

El carro presenta 19 impactos en la carrocería, todos dirigidos al conductor, quienes cometieron el delito no dejaron posibilidad de vida

A través del ‘Matra’, reporta la chica que coordina la radiofrecuencia que acababa de suceder una balacera en una avenida principal justo a mediodía, cuando las escuelas hacen cambio de turno y los padres llenan las calles.

Ya estaba la Policía Municipal resguardando la escena, y los paramédicos habían confirmado que un masculino había perdido la vida; nosotros íbamos en camino, tenemos los reflejos rápidos y las reacciones precisas para subirnos a la camioneta en menos de un minuto.

Un trayecto normal de 20 minutos, nosotros lo hacemos en siete, es primordial llegar rápido.

Llegamos a la escena, dantesca para no variar, un auto Dodge Ne0n color rojo, el motor encendido, en la radio sonaba una banda de rock, el vidrio del conductor estrellado, los demás cerrados, el aire acondicionado encendido.

El conductor, acribillado apoyando parte del tórax el volante, a simple vista tenía entre 25 y 30 años, complexión robusta, vestimenta casual, tatuaje de estrella en antebrazo izquierdo, se pueden apreciar dos impactos por proyectil de arma de fuego en la extremidad superior, otro en la zona del cuello y uno más en el miembro torácico izquierdo.

El carro presenta 19 impactos en la carrocería, todos dirigidos al conductor, quienes cometieron el delito no dejaron posibilidad de vida.

Mientras el perito criminalista empieza con la fijación de la escena, instala el tripie para tomar fotografías del perímetro, posteriormente comienza a colocar los señalizadores para fijar y recolectar evidencias físicas que son marcadas con métricas y una brújula para determinar escalas y ubicaciones geográficas al momento de integrar el expediente, fotografiar el cuerpo para establecer un posible móvil y, de ser posible, generar una línea de investigación que lleve a uno o varios culpables.

Yo ingreso a la escena siguiendo los protocolos iniciados por mi compañero para continuar procesando la escena de crimen, cuando de la nada, en medio de todo ese caos, estrobos, tráfico y curiosos, alcanzo a escuchar una vocecita apenas audible, que dice: “Papi, ya se puso verde”.

Intento localizar de donde proviene, veo a una niña de cinco años, sentada en el asiento infantil en la parte trasera del carro, avisándole a su papá, quien yace víctima de un homicidio, que el semáforo cambió y debe avanzar.

En ese instante, nuestra perspectiva cambia, nuestra prioridad cambia, debemos sacar a esa niña de ese carro en ese instante.

Es primordial resguardarla, ingreso al vehículo por la puerta del copiloto y conseguimos desabrochar su asiento y sacarla, esa niña acaba de ver su mundo derrumbarse frente a ella, pero aún no lo sabe.

Tan solo han pasado 16 minutos desde que sonó el ‘Matra’.


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