Bebé encontrado en Cereso de Puebla habría sido sustraído de un panteón en CDMX
Cereso en San Miguel, Puebla. Foto de Gobierno de Puebla

El cadáver del bebé encontrado en un contenedor de basura en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, en Puebla, habría sido sustraído de un panteón en Iztapalapa, en la Ciudad de México.

Los supuestos padres del menor esperan ahora la realización de pruebas de sangre para determinar si el cadáver corresponde al de su hijo, informó Saskia Niño de Rivera, fundadora de Reinserta.

La Fiscalía de la Ciudad de México, que ya investiga el caso, informó que el menor, identificado como Tadeo, murió el 5 de enero de este año y al día siguiente fue enterrado en el Panteón de Iztapalapa.

Tras conocer del hallazgo del cadáver de un recién nacido en el estado de Puebla, los padres acudieron a la tumba para verificar la situación, pero constataron que en el lugar no había ningún cadáver, por lo que se presentó a denunciar los hechos.

Personal ministerial de la Fiscalía de Investigación Territorial en Iztapalapa, adscrito a la Coordinación General de Investigación Territorial, ya integra la carpeta de investigación respectiva”, informó la Fiscalía capitalina

La semana pasada, la asociación civil Reinserta denunció el hallazgo del bebé en el penal de San Miguel y el pasado fin de semana la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) anunció que investigará el caso.

Según explicó la ONG, un interno que trabajaba en los contenedores de material de plástico reciclable, conocido como PET, encontró el cuerpo del bebé cubierto con cal y dentro de una bolsa.

El hecho refleja la crisis de derechos humanos que viven los penales de México, según la organización civil.

Tan solo en diciembre, en dos episodios distintos, se presentaron un asesinato y una riña entre internos en el mismo penal de San Miguel de Puebla, según la organización.

A punto de cumplirse una semana del hallazgo, varias ONG, entre ellas Reinserta, anunciaron este lunes la campaña #JusticiaBebé para visibilizar un “hecho atroz que no puede pasar desapercibido por las autoridades”.

Con información de López-Dóriga Digital