Minuto a Minuto

Nacional Investigan en Jalisco al llamado “Batman de Lagos de Moreno”, ¿qué se sabe de él?
Hasta el momento no se ha establecido si detrás de las agresiones a los presuntos ladrones se encuentra un solo individuo o un grupo
Ciencia y Tecnología Abre Dataland, el primer museo de inteligencia artificial
El museo Dataland de inteligencia artificial da a los visitantes un brazalete biosensor de grado médico para registrar sus reacciones en tiempo real
Deportes Tensión en Uruguay: Jugadores habrÍan cuestionado a Bielsa a horas del partido contra España
En Uruguay trascendió un nuevo problema entre el técnico Marcelo Bielsa y jugadores de la Celeste a horas del partido contra España
Nacional Detienen a presunto implicado en el secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán en Veracruz
Un medio informó que en el inmueble relacionado con la detención, en Moloacán, fueron localizados los restos de una mujer aún sin identificar
Entretenimiento Alejandro Fernández ofrece la serenata más grande del mundo en la Glorieta de La Minerva
'El Potrillo' reunió a 270 mil personas en la Glorieta de la Minerva de Guadalajara, Jalisco, en la serenata más grande del mundo
“Acapulco está desolado, una película de terror”: el relato del impacto brutal de Otis
Imagen de una calle afectada por el paso del huracán Otis, en Acapulco, Guerrero. Foto de EFE/ David Guzmán

Acapulco está desolado. Era una película de terror”. Así se refiere entre lágrimas el fotógrafo David Guzmán al otrora paradisíaco puerto de Guerrero devastado por el paso del huracán Otis, que impactó en tierra el miércoles y ha dejado ya 27 muertos y miles de damnificados.

A Guzmán, fotoperiodista y colaborador de la Agencia EFE en Acapulco, esta escena le llegó como a todos los habitantes de este lugar como algo inesperado, pues a pesar de haber visto pasar otros huracanes, dice, nunca había vivido algo así.

Tengo 33 años viviendo en Acapulco, mi mamá más de 50 estando aquí y jamás se había visto algo tan devastador como este huracán”, comenta por vía telefónica.

Aunque la población local y los miles de turistas que se encontraban en Guerrero estaban advertidos, de la llegada de Otis como huracán, se estimaba que tocaría tierra entre las cuatro y las seis de la mañana del miércoles, pero el fenómeno decidió adelantarse y tomó a todos por sorpresa.

Momentos de angustia

“Estaba trabajando en la convención minera en la Zona Diamante, terminé y fui por mi papá a su trabajo. Llegué a mi casa a eso de las 10 de la noche, cené. Estaba lloviendo pero muy ligero, la verdad no se veía que fuera a pasar esto”, relata.

A eso de las 1:30 de la noche, comenta, empezó a correr más viento y las alertas comenzaron a llegar vía Whatsapp sin tomar dimensión de lo que se avecinaba.

“Todo cambió en 20 minutos. El viento comenzó a soplar, a través del ventanal empezamos a ver volar rotoplas (contenedores de agua), láminas, los ruidos eran horribles, era espantoso”, rememora.

Resguardado en una habitación junto a su esposa e hijas, empezó a ver agua entrando en la vivienda y en cuestión de minutos, afirma, todo se “tornó horrible”.

“De pronto mi sala estaba volteada, los cubrepolvos, la cocina, el refrigerador, todo volteado. Es como si nos hubieran sacudido. Mi casa ya no tenía ventanas, se rompían los vidrios, se metía el agua, no se veía nada. Solo teníamos una lámpara”, rememora.

Otis, ya como huracán categoría 5, había entrado a las 00:25 h a la costa de Guerrero con vientos máximos sostenidos de 270 kilómetros por hora y rachas de hasta 300 kilómetros por hora.

Zona devastada

David considera que la furia de Otis duró al menos tres horas en las que estuvo resguardado junto con su familia.

“Como a las 03:30, ya cuando bajó el aire, me metí a la sala y saqué el agua. Después me dormí. Como a las 6.15 me levanté, y vi que no había sido solo mi casa la que había tenido daños, abrí la puerta, había cables tirados, láminas. Estaba consciente de que iba a perderlo todo”, afirma.

A las 7:30 horas del miércoles, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reconocía que Guerrero resultó gravemente afectado y aseguraba que se trató de un huracán que evolucionó de manera atípica.

En tanto, el centro de Acapulco, dice David, lucía “irreconocible”.

“En la calle principal todo estaba en el piso. El malecón estaba irreconocible, las lanchas estaban en el malecón, vi mucha gente saqueando los Oxxos (tienda de conveniencia), había lodo”, recuerda.

También, agrega, en medio del caos reinaba la indiferencia. “Recorrí unos 5 kilómetros y en el malecón esta una persona muerta, ahí tirada, pero la gente caminaba a su lado como si no hubiera nadie, como si fuera una basura, un jitomate podrido”.

Con lágrimas en los ojos, dice, recorrió el lugar buscando señal de internet sin éxito. Otis había dejado incomunicada la zona sin luz, sin agua, sin señal telefónica. Sólo había rapiña, árboles caídos, gente llorando, turistas con sus maletas, personas abriendo carros “como si fueran animales”.

“Me dio mucho miedo. Era, te juro, una película de terror. Pensé que no iba a llegar a mi casa, empezó a oscurecer, la gente corría con carritos llenos de comida, enloquecidos, sentí miedo de que me fueran a matar, a violar, tuve terror”.

Sin ayuda

David reconoce que en medio de todo el caos las autoridades no tuvieron presencia. “No estaban preparados desde el principio, antes de la tragedia había unos 20 militares en toda la zona y durante mi recorrido tras el huracán no vi a ninguna autoridad”.

Los huracanes, además, no hacen concesiones por lo que, dice, es difícil saber las afectaciones que ha dejado Otis, sobre todo en la zonas altas de Acapulco.

“Mi casa quedó devastada, pero yo estoy en la gloria. No sé cómo estarán aquellos de zonas más alejadas, pobres. Acapulco no se recuperará en tres meses. Lo más grave es lo que viene, la recuperación y, hay mucho zancudo (mosquito), se vienen infecciones respiratorias. No sé cómo será lo que viene”, concluye.

Con información de EFE