
Ya no estamos ante una fuerza marginal ni ante un simple voto de protesta, sino frente a un partido con vocación mayoritaria y capacidad para disputar el poder
El triunfo de la ultraderechista AfD en Sajonia-Anhalt constituye un verdadero terremoto político. Con alrededor del 44% de los votos, duplicó su resultado de 2021, redujo a la CDU a menos de la mitad y obtuvo el mejor desempeño de su historia.
Ya no estamos ante una fuerza marginal ni ante un simple voto de protesta, sino frente a un partido con vocación mayoritaria y capacidad para disputar el poder.
Este avance se explica por la combinación de malestar económico, preocupación por la inmigración y la seguridad, pérdida de confianza en los partidos tradicionales y un sentimiento persistente de abandono en el este alemán.
AfD logró, además, algo decisivo: comenzar a ser percibida por muchos votantes no solo como vehículo de indignación, sino como una alternativa de gobierno.
Aunque de momento, su victoria electoral no garantiza que pueda gobernar —si no alcanza la mayoría absoluta y los demás partidos mantienen el cordón sanitario—, el resultado golpea duramente al canciller Friedrich Merz, intensifica la crisis de la CDU y plantea un enorme desafío para la formación de gobierno.
La principal lectura es clara: el aislamiento institucional podría impedir —dependiendo de lo que digan los resultados finales— que AfD llegue inmediatamente al poder, pero no detendrá su crecimiento si los partidos democráticos no responden con eficacia a las causas profundas del descontento.
Lo verdaderamente histórico no es solo el porcentaje alcanzado de AfD, sino que una parte creciente de la sociedad alemana ya considera a la extrema derecha una opción legítima de alternancia. Una seria advertencia para Terremoto político en Sajonia-Anhalt: La ultraderechista AfD arrasa en las urnas y para toda Europa.
Con información de López-Dóriga Digital