Minuto a Minuto

Ciencia y Tecnología Descubren el primer satélite natural fuera del sistema solar
Un equipo chileno investiga si el primer satélite fuera del sistema solar puede ser definido como una "exoluna"
Nacional Asesinan a abogado penalista en Irapuato
Un abogado penalista fue asesinado en Irapuato, en el instante en que se disponía a ingresar a una tienda de conveniencia
Internacional Trump advierte que Irán pagará “con creces” la muerte de soldados estadounidenses
Trump lanzó una advertencia a Irán por la muerte de soldados estadounidenses, producto de ataques en Jordania e Irak
Internacional RD del Congo roza los mil muertos por el brote de ébola
El más reciente boletín contabiliza 999 muertos por el brote de ébola decretado en mayo pasado en República Democrática del Congo
Nacional Accidente de tráiler ocasiona caos vial en Eje 6 Sur
Un tráiler cargado de abarrotes volcó sobre Eje 6 Sur, lo que ocasiona tránsito lento
Prefieren bombardeos en Israel que inseguridad en México

Desde donde platicamos se escuchan las explosiones de misiles y armas que detonaban entre la frontera de la franja de Gaza y Egipto, Laura Lotem, migrante mexicana no les teme, se siente segura en el Kibbutz Nir Itzchak donde habita al sur de Israel a pocos kilómetros de la frontera con ambos puntos.

Madre de tres hijos nacidos en Israel que han participado en batallas con el Ejército de ese país, vive permanentemente bajo la línea de fuego y confía en la seguridad del refugio antimisil y gases, instalado al interior de su casa, “a veces es posible escuchar las explosiones casi todo el día”, narra desde su patio.

“Me da más miedo vivir en la Ciudad de México, donde hace dos años, vi como asesinaban a un hombre en una de las calles del centro a pocos metros de donde me encontraba con mi hermano, me dijo métete a la tienda, cerraron las cortinas y dos horas después que salimos, el muerto seguía ahí, es una jungla”, comentó.

Acompañada de otros mexicanos, comenta que varias veces ha utilizado el cuarto de seguridad, un espacio pequeño donde guarda algunos trastes, agua, víveres, cuenta con televisión, computadora, línea telefónica y lo indispensable para poder resguardarse en caso necesario.

El cuarto de seguridad fue construido con paredes anchas, antigás, cuenta con sistema de ventilación, ventanas reforzadas antibombas, cristales gruesos y puerta de acero, esta última la instaló luego de que intentaran ingresar a su domicilio, donde se encierra al sonar de las sirenas o mensajes de alerta por caída de misil y tiene menos de 15 segundos para resguardarse.

Junto a su pareja desde hace tres años, vive en este Kibbutz, donde habitan alrededor de 500 personas de diferentes nacionalidades que tratan de hacer una vida normal, en una zona con bases militares y donde cuentan, existen más de 450 túneles y el ruido de las detonaciones en la frontera, es común.

Laura Lotem de 58 años de edad originaria de la Ciudad de México, narró que hace más de 40 años visitó por primera vez Israel, cuando participó en la olimpiada del pueblo judío o “Macabiá” en la disciplina de atletismo, le dieron una beca para estudiar educación física y decidió quedarse a vivir en este país.

Aunque toda su familia vive en la Ciudad de México, ama México y su gente, cuenta que su alma siempre quiso ir a Israel, donde se siente seguridad personal y aunque ahora se encuentra pensionada, aún trabaja realizando otras labores en el Kibbutz y labora en el departamento de cobranzas, en una empresa dedicada a la agricultura.

Prefieren bombardeos en Israel que inseguridad en México - mujeres-israel
Foto de Astrid Rivera

En el mismo kibbutz habita Katia Huberman de 20 años de edad, una artista mexicana que vivía con su familia en la ciudad de Oaxaca y desde hace 10 meses llegó a Israel para conocer el país y decidió quedarse a vivir al sentir haber encontrado su espacio y tener la oportunidad de dedicarse a la pintura.

Mientras camina por las calles de este espacio, cuenta que llegó como voluntaria a este lugar y se dedica a pintar los cuartos de seguridad antimisiles llamados “shelter” que se encuentran en las esquinas, donde con ayuda de los niños prepara el lienzo para plasmar diferentes cuadros que le dan colorido, un sentido más humano y alegre al lugar.

El ruido de los artefactos retumba por el lugar, pero no le preocupa tanto, “aquí me he sentido más en casa que en mi casa” cuenta al reconocer que ha recibido apoyo total para desarrollarse como artista, pese a no hablar el mismo idioma.

Cabe señalar que el kibbutz es una granja comunal donde habitan un grupo de personas, cuentan con plomeros, especialistas en cómputo, y otros, cultivan papas, zanahoria, cacahuates; tienen vacas, dos fábricas de tecnología; tienen  un zoológico y los habitantes se ayudan unos a otros, no necesariamente deben ser judíos.