Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Millones de chinos viajan ante otro Año Nuevo marcado por el temor al COVID-19

Millones de chinos viajan ante otro Año Nuevo marcado por el temor al COVID-19 - Foto de EFE
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Actualmente China vive una serie de rebrotes ppor COVID-19, concentrados principalmente en zonas rurales y del noreste del país

A pesar de los rebrotes en el noreste de China y de las recomendaciones de Pekín de evitar viajes innecesarios por las vacaciones, el ‘chunyun‘ -el periodo de 40 días de durante el que los chinos vuelven a sus hogares por el Año Nuevo lunar– arranca hoy con mil 150 millones de desplazamientos previstos.

Eso sí, los últimos pronósticos oficiales son un 60 por ciento inferiores a los de 2019 -último Año Nuevo lunar sin pandemia de por medio- y un 20 por ciento menores que las de 2020, que fue el que menos desplazamientos registró en un lustro al desarrollarse durante las primeras semanas del brote inicial del COVID-19 en China.

El ‘chunyun’ (“transporte de primavera“, en chino) es, para muchos emigrantes rurales en las grandes ciudades del país, el único momento del año en el que reunirse con sus familias en sus lugares de origen y, dado que China cuenta con mil 400 millones de habitantes, es considerado la mayor migración humana que se produce a nivel anual en el mundo.

Actualmente China vive una serie de rebrotes, concentrados principalmente en zonas rurales y del noreste del país, que han hecho que el cómputo de contagios diarios supere el centenar en numerosas ocasiones desde mediados de mes, algo que no sucedía desde julio de 2020.

Y la campaña de vacunación, con 22 millones de personas de “alto riesgo” inoculadas, todavía está lejos de su objetivo de 50 millones antes del Año Nuevo lunar.

Restricciones a los viajes

Aunque esas cifras son ínfimas en comparación con las registradas en muchos otros países en los que la pandemia sigue azotando con fuerza, el gobierno teme que un aumento de los contagios derivado de los desplazamientos y las reuniones familiares durante esta época festiva eche por tierra meses de buena gestión de la pandemia y de recuperación económica.

Así pues, Pekín anunció una serie de medidas con vistas a desincentivar los viajes en la principal época vacacional del año. Aunque las autoridades insistan en que no es obligatorio quedarse en la ciudad donde se reside, las estrictas limitaciones han hecho que muchos se lo piensen dos veces antes de desplazarse.

Quienes quieran ir a zonas rurales deberán aportar una prueba negativa de coronavirus efectuada siete días antes del viaje y, a la llegada, tendrán que someterse a catorce días de cuarentena y a test de covid cada siete días, período durante el cual pueden salir de casa con “medidas adecuadas de protección”, pero no participar de reuniones.

En el caso de los habitantes de zonas consideradas de riesgo medio (actualmente hay 76 en todo el país) o alto (9), directamente, no podrán viajar a sus lugares de origen.

Estas reglas estarán activas mientras dure el ‘chunyun’, que finalizará el próximo 8 de marzo.

Miedo a los rebrotes rurales

El objetivo es evitar rebrotes en zonas rurales, donde la prensa oficial habla de la “mentalidad distinta” de sus 600 millones de habitantes al asegurar que muchos de ellos son “poco colaboradores” y se muestran “indiferentes” ante las medidas de prevención de contagios.

En las últimas semanas, redes sociales y medios se han hecho eco de imágenes como la de un anciano de un distrito a las afueras de Shijiazhuang (capital de la provincia septentrional de Hebei, una de las más afectadas por los recientes rebrotes) al que ataron a un árbol por salir a comprar cigarrillos pese al confinamiento.

El año pasado se produjeron situaciones similares como la de otro habitante rural que fue atado a una columna por un compañero de trabajo tras negarse a llevar mascarilla o la de unos empleados de los programas anti-covid que abofeteaban a un grupo de personas que se habían reunido para jugar al ‘mahjong’, uno de los juegos de mesa más populares en el país.

No obstante, en algunas zonas las autoridades también han recibido críticas, como es en el caso de Tonghua (noreste), donde el gobierno local emitió una disculpa pública después de que muchos de sus más de medio millón de habitantes confinados se quejasen en redes sociales de que no tenían acceso a suficiente comida.

Año nuevo en casa

La campaña de Pekín para evitar parte de los viajes no solo tiene la parte de castigos sino también una de incentivos: en la capital, donde uno de los distritos está confinado por los rebrotes, se darán vales de compra o paquetes de datos móviles a quienes atiendan la petición de las autoridades de no desplazarse durante el ‘chunyun’.

En otras zonas del país, las empresas estatales están ofreciendo sobresueldos y otros pluses a los empleados que opten por no viajar.

Más del 80 por ciento de los usuarios de la popular agencia de viajes en línea Ctrip prefieren no trasladarse a otra provincia durante esta época festiva, y el número de búsquedas de maneras de celebrar el Año Nuevo lunar sin moverse de la ciudad de residencia ha subido un 260 por ciento, según datos de la propia empresa.

La prensa estatal publicaba hoy fotos de estaciones de tren, habitualmente llenas de viajeros en estas fechas, con escasas colas y muchos asientos libres.

A esto también han ayudado iniciativas como la de eliminar los costes de cambio o cancelación para billetes de avión durante los 40 días del ‘chunyun’, provocando que los precios de los viajes aéreos caigan a mínimos de los últimos cinco años.

A Mimi Ji, una joven trabajadora del sector educativo en Shanghái, su empresa no le deja viajar para ver a su familia porque viven en la provincia septentrional de Hebei, una de las más afectadas por los últimos rebrotes.

Ahora Hebei está fatal por el COVID-19, así que tampoco quiero volver porque hay mucha gente que quiere ir a casa y, cuando viajas, hay riesgos. Es mejor no viajar”, explica a Efe.

Sin embargo, a muchos chinos les pueden más las ganas de ver a la familia que las de evitar los riesgos de contagio, ya que en muchas ocasiones el período vacacional del Año Nuevo lunar es el único en el que pueden juntarse cada año.

Wang, un empleado del sector servicios de Pekín, es uno de los que no ha cambiado sus planes y, de hecho, atiende a Efe por teléfono mientras viaja en tren a su Anhui natal, una provincia situada en la mitad sur del país en la que la situación es menos grave que en el norte.

Su llegada al hogar familiar, donde prevé permanecer un mes, no le preocupa. Lo que sí le inquieta es su regreso a Pekín, donde las autoridades anuncian medidas cada vez más estrictas para evitar rebrotes como los registrados en la capital entre diciembre y enero.

Con información de EFE

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