Minuto a Minuto

Nacional Caen 8 personas por despojo en Azcapotzalco, CDMX; uno de ellos con documentos falsos del INVI
Ocho personas fueron detenidas y vinculadas a proceso por distintos casos de despojo de inmuebles en la alcaldía Azcapotzalco
Nacional Aseguran más de 54 mil kilos dextrosa anhidra en Manzanillo, Colima; sustancia es utilizada como precursor químico
La dextrosa anhidra es una sustancia que puede ser usada de forma indebida como agente diluyente o de corte en drogas
Deportes Necaxa destituye al entrenador Martín Varini
Tras los malos resultados en el Apertura 2026, Necaxa anunció el fin de su vínculo con el entrenador uruguayo Martín Varini
Deportes Elena Rybakina vence a Aryna Sabalenka y conquista el US Open 2026
Rybakina derrotó a Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-2 en dos horas y 21 minutos para conquistar el US Open 2026
Nacional Alerta Amarilla en la CDMX para hoy sábado 12 de septiembre de 2026 por fuertes lluvias
El Gobierno de la CDMX activó la Alerta Amarilla por fuertes lluvias para la tarde y noche del sábado 12 de septiembre de 2026
Las consecuencias de la rápida caída del gobierno en Siria
Foto de EFE. (Archivo)

Por: Rodrigo Aguilar Benignos
Analista y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU.

El gobierno dictatorial e ineficaz de Siria, tras 53 años de dominio de Hafez y Bashar al-Assad, llegó a su fin a principios de diciembre de 2024 con el avance imparable de las fuerzas opositoras armadas y la retirada del ejército sirio. Sin embargo, esta caída tranquila, sin conflicto directo, tiene raíces profundas y sangrientas que no se pueden ignorar.

Hafez al-Assad tomó el poder en Siria en 1971 y gobernó el país durante aproximadamente 30 años. Tras su muerte, su hijo Bashar al-Assad continuó la dictadura de su padre durante 24 años, aunque de manera más torpe y frágil. Desde 2011, Siria se ha convertido en un campo de batalla para actores internos y externos, impulsados por la pobreza, la injusticia, la discriminación étnica y la represión de la disidencia política.

Internamente, tres principales facciones se alzaron contra el gobierno de Bashar al-Assad, cada una con apoyo de aliados externos:

-Ejército libre sirio: Compuesto por desertores militares opuestos al gobierno, protagonizaron un cuasi-golpe y recibieron apoyo de países occidentales, particularmente de Estados Unidos.

 

-Kurdos buscando autonomía: Ubicados en el norte de Siria y apoyados por EE.UU., su presencia a lo largo de la frontera entre Siria y Turquía ha generado preocupaciones significativas para Turquía.

-Diversos grupos islamistas radicales: Como Hay’at Tahrir al-Sham e ISIS, que buscaban establecer un estado islámico en Irak y Siria, recibiendo apoyo de Arabia Saudita, particularmente de líderes religiosos tradicionales del país.

El gobierno de Bashar al-Assad, enfrentándose a esta alineación de oponentes y disidentes civiles, contó con el respaldo de Irán y Rusia. Irán proporcionó apoyo militar en el terreno, mientras que Rusia ofreció defensa aérea contra los oponentes armados. Para 2017, el gobierno de Bashar al-Assad había recuperado el control de gran parte de Siria, pero las fuerzas opositoras permanecieron más o menos activas en todo el país y lograron reforzarse. Por ejemplo, el grupo islamista Hay’at Tahrir al-Sham, que ahora domina Siria, estableció gobernanza local en Idlib, en el norte del país, durante los últimos siete años en preparación para un nuevo conflicto contra el gobierno.

En el último mes, este grupo logró capturar Damasco en cuestión de semanas debido a la retirada del ejército sirio y la falta de resistencia.

Los resultados de la guerra civil en Siria durante los últimos 14 años han sido catastróficos. Más de 600,000 personas han muerto y 6 millones han sido desplazadas internamente. Según las Naciones Unidas, al menos 10 mil millones de dólares son necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. Además, 6 millones de sirios han buscado refugio en Turquía, Líbano, Jordania y países europeos, particularmente Alemania, con 4 millones actualmente en Turquía. El pueblo sirio se ha empobrecido extremadamente, y la reconstrucción de la infraestructura del país—que sirve a una población de 24 millones—requiere al menos 400 mil millones de dólares.

Ahora que el gobierno ha colapsado debido a años de guerra civil, intervención extranjera, ineficacia gubernamental y represión de la disidencia, lo que llevó a una significativa pérdida de legitimidad, un grupo islamista con antecedentes de terrorismo ha tomado el control. Ellos afirman que abandonarán los métodos del pasado, lo que plantea la pregunta crucial: ¿Qué le depara el futuro a Siria?

Tres escenarios se pueden vislumbrar para analizar los acontecimientos en Siria:

-Escenario optimista: Se establece la reconciliación nacional entre los diversos grupos étnicos y religiosos, con la participación de todos los antiguos miembros de la oposición en la formación de un nuevo gobierno y la reconstrucción de Siria. El actual líder de Siria, Muhammad al-Jolani, ha buscado mostrar este escenario de manera positiva a través de campañas mediáticas. De concretarse, este escenario promovería tanto la seguridad como el desarrollo.

-Escenario pesimista: Resurge la guerra civil en Siria debido a que los grupos interesados no logran llegar a un acuerdo sobre el reparto del poder. Este escenario podría conducir al regreso de Bashar al-Assad, actualmente exiliado en Moscú. En tal caso, no se lograría ni seguridad ni desarrollo.

-Escenario de dominio islamista radical: Similar al régimen talibán en Afganistán, si los islamistas radicales ganan dominio en Siria, se podría establecer una seguridad temporal, pero es poco probable que se materialice un desarrollo significativo.

Más allá de los factores internos, las políticas de países como Irán, Arabia Saudita, Catar, Turquía, EE.UU., Israel y Francia desempeñarán un papel importante en determinar la probabilidad de cualquiera de estos escenarios. Por ahora, queda esperar y observar. Escribiré más sobre Siria en el futuro.