Gobierno de Ortega arrecia sus ataques contra la iglesia


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Obispos, nuncios y cardenales se han vuelto blanco de ataques del régimen represor de Daniel Ortega


La represión realizada por Daniel Ortega en Nicaragua ha alcanzado a la Iglesia Católica. Considerada en un principio una posible interlocutora con la sociedad, el presidente convertido en dictador ha pasado a atacar a la iglesia con el actuar de grupos paramilitares afines a su administración.

Entre las víctimas más recientes se encuentran el arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes; el monseñor José Silvio Báez y el nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag, los cuales fueron golpeados en una iglesia de Diriamba.

Foto de Vatican Insider

En esta agresión también resultó atacado Juan Abelardo Mata, de 72 años y expresidente de la Conferencia Episcopal, el cual es al mismo tiempo uno de los críticos más importantes de Ortega y miembro importante del Diálogo entre gobierno y sociedad.

Mata escapó a una emboscada de paramilitares y las imágenes del ataque resultaron escalofriantes. Cristales rotos y llantas ponchadas entre otras cosas. Afortunadamente tanto él como su chofer resultaron ilesos.

Brenes señaló sobre la emboscada que “es triste que este evento se haya verificado, es una grave falta de respeto que está sucediendo, es deplorable y espero que se pueda frenar todo esto, porque no es posible que siga esta situación”.

Asimismo, denunció el ataque a una iglesia en el sureste del país, el cual no dejó muertos o heridos. Hace dos días, un hecho similar en la Iglesia de la Divina Misericordia dejó dos estudiantes muertos, pues en el lugar se encontraban 200 estudiantes.

El obispo y su chofer salieron ilesos del ataque, pero el shock es grande. En una sociedad poco secularizada como la sociedad nicaragüense, en la que todavía es fuerte el respeto de los pastores y de las jerarquías eclesiásticas, un ataque directo contra un obispo es señal de que se ha superado cualquier límite en el país, de rodillas por una crisis que desde el 19 de abril ha provocado alrededor de 350 muertos y cientos de miles de heridos.

Pese a las agresiones, la Conferencia Episcopal de Nicaragua señaló que continuará con su deber mediar con el gobierno e informar a la nación de la falta de voluntad de diálogo del gobierno de Ortega.

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