Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Experimenta Kenia un ‘baby boom’ de elefantes; nacen 140 crías

Experimenta Kenia un ‘baby boom’ de elefantes; nacen 140 crías - Elefanta 'Pazia' con sus gemelos en el Parque Nacional Amboseli. Foto de @AmboseliElephants
Elefanta 'Pazia' con sus gemelos en el Parque Nacional Amboseli. Foto de @AmboseliElephants

El Parque Nacional Amboseli, en Kenia, ha registrado el nacimiento de más de 140 elefantes, incluyendo dos pares de gemelos

Durante los meses de cuarentena por la pandemia de COVID-19, en Kenia ha sido visible, como nunca antes, un ‘baby boom‘ de elefantes.

Cynthia Moss, de la organización Amboseli Trust for Elephants, señala que pareciera que “los elefantes bebés están cayendo del cielo”.

En lo que va de la pandemia, en el Parque Nacional Amboseli de Kenia se ha dado cuenta del nacimiento de más de 140 paquidermos, incluyendo dos pares de gemelos.

 

Manada de elefantes en Kenia. Foto de @AmboseliElephants

 

Las abundantes lluvias en la región son una de las razones de tantos nacimientos, ya que favorecen que haya suficiente comida para las elefantas, cuyo embarazo dura 22 meses.

No obstante, la escasez de turistas debido a las restricciones de viaje por el COVID-19 ha afectado los ingresos para la financiación de la conservación de animales salvajes en las reservas naturales de África.

Y los elefantes enfrentan amenazas como enfrentamientos con agricultores y cazadores furtivos en busca de sus colmillos. En Kenia, los paquidermos son una especie vulnerable.

 

El Parque Nacional Amboseli se encuentra en las faldas del Kilimanjaro. Foto de @AmboseliElephants

 

En Asia, la World Animal Protection alerta que el número de elefantes en cautiverio ha aumentado un 70 por ciento en la última década, principalmente por la demanda de turistas para “fotografiarse o bañarse” con ellos.

La tercera edición del informe ‘Los elefantes no son mercancías‘ califica la tendencia como ‘alarmante’. Se advierte además que la población de elefantes en cautiverio puede agravarse “cuando los operadores de estos lugares traten de recuperar los ingresos perdidos por el impacto causado por el COVID-19”.

A lo largo del continente asiático hay más de 3 mil 800 elefantes en cautiverio, de los cuales tres cuartas partes se encuentran en Tailandia.

Además, los hallazgos revelan que el 63 por ciento de estos paquidermos “están sufriendo y viviendo en condiciones deplorables en 208 lugares en los países analizados”, mientras que solo un 7 por ciento viven “en lugares con altos estándares de bienestar”.

Los elefantes en cautiverio representan “un gran porcentaje del negocio para los operadores de turismo”, ya que antes de la pandemia de coronavirus generaban entre 581 y 770 millones de dólares al año.

“Los turistas de forma inconsciente han promovido estas crueles prácticas al hacer pequeñas interacciones con estos animales como bañarlos y tomarse fotos con ellos” ya que hacen que crezca su demanda, señala la organización.

A pesar de que la población está más concienciada sobre “el sufrimiento que causan los espectáculos al estilo circense y los paseos sobre los elefantes”, estos lugares que ofrecen espacios para bañar a los elefantes “se han vuelto muy populares en los últimos cinco años” y su número incluso “se ha triplicado” en Tailandia.

“También aquellas oportunidades que ofrecen algunos llamados santuarios, orfanatos y centros de rescate” para realizar estas actividades esconden en realidad la explotación y el abuso hacia estos animales, ha lamentado la directora global de Vida Silvestre de World Animal Protection, Audrey Mealia, quien ha insistido en que “no son lugares inocentes, son crueles”.

Por ello, la organización ha asegurado que “una solución sostenible y a largo plazo” es la prohibición de la reproducción en cautiverio de “los elefantes utilizados para el turismo comercial”, ya que así se evitaría que “las futuras generaciones de estos animales sufran este trauma”.

Al mismo tiempo, han remarcado que los turistas tienen también cierto poder ya que “pueden alejarse de las prácticas poco éticas” y elegir lugares donde los elefantes estén “en su hábitat natural o apoyar a los campamentos con altos estándares de bienestar” que funcionan con un modelo de observación y crean trabajos e ingresos para los locales que quieran unirse como cuidadores.

Con información de BBC y EFE

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