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Elecciones en Brasil, “muy buena noticia para la democracia”: Zovatto
Manifestación de adeptos de Jair Bolsonaro en Brasil. Foto de EFE

Por Daniel Zovatto

La segunda vuelta electoral en Brasil se vivió como una jornada intensa y clave para la democracia, estructurada en tres capítulos:

Primer acto. Unas 48 horas después del balotaje, cuyo resultado fue muy ajustado (una diferencia de tan solo 1.8 por ciento, es decir, 2 millones de votos en favor de Lula) el presidente Bolsonaro dio un discurso breve y atípico, pero clave.

Reconoció, implícitamente, el resultado de la elección y prometió acatar la Constitución, activando de este modo el inicio del proceso de transferencia del poder  desde el 1 de noviembre y hasta el 1 de enero de 2023, cuando asumirá Lula como presidente de Brasil.

Se cierra, de este modo, la etapa electoral de la elección más compleja e hiperpolarizada desde el retorno de Brasil a la democracia en la década de los años 80s del siglo pasado.

Segundo acto. El Supremo Tribunal Federal (STF; Corte Suprema) mostró su satisfacción con el pronunciamiento de Bolsonaro, expresando que con ello había reconocido los resultados y se activaba la transición.

Tercer acto. El presidente Bolsonaro visitó el STF y se reunió con varios de los ministros del máximo órgano judicial. Según el ministro Edson Fachin del STF, el aún presidente Bolsonaro habría reconocido que “se acabó”.

Todo lo anterior es una muy buena noticia para la democracia brasileña.

Es la hora de pasar página, calmar a la sociedad, unir al país, hacer una transferencia ordenada y tranquila, y a partir del 1 de enero asumir cada uno su papel (gobierno unos y oposición otros) para dar respuesta oportuna y eficaz a los múltiples y serios desafíos que enfrenta Brasil.