
Una sola décima parte de la población sostiene un porcentaje desproporcionado del motor económico en EE.UU.
Por dr. Daniel Zovatto
Hay una cifra que debería detener cualquier conversación sobre la salud de la economía estadounidense: el 10 % de los hogares con mayores ingresos representa casi la mitad de todo el consumo del país. Una sola décima parte de la población sostiene un porcentaje desproporcionado del motor económico. El resto empuja desde abajo, con menos fuerza cada año.
Esto no es un problema exclusivamente americano, aunque allí los datos sean particularmente crudos. En buena parte del mundo desarrollado se repite el mismo patrón: los costos de vivienda superan el crecimiento de los salarios, la riqueza se acumula en torno a los activos —acciones, bienes raíces, propiedad digital— y la tecnología premia a quienes ya cuentan con capital, redes de contacto y acceso a la formación adecuada. El resultado es una economía que marcha a dos velocidades.