Minuto a Minuto

Internacional Trump cuestiona el fin de carruajes de caballos en Nueva York por “un solo accidente”
Trump lamentó que los carruajes de caballos de Central Park desaparezcan tras un siglo por un accidente en el que murió un turista de 18 años
Internacional Trump ha deportado a casi un millón de personas en su segundo mandato, según informe
Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa de llevar a cabo "la mayor operación de deportación" en la historia del país
Internacional Grecia prohíbe por ley el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años
La ley no contempla multas ni sanciones para los padres en caso de que los menores logren eludir las restriccionesa redes sociales
Internacional Trump: lo importante es que Musk ha “restablecido” Starlink para Ucrania
Trump expresó a Musk su molestia porque Starshield perdía conexión a más de 160 km/h, lo que reducía la eficacia de los drones e interceptores ucranianos
Internacional Al menos 16 muertos y 32 heridos por el terremoto en la región del Tíbet en China
Tras el sismo registrado en el Tíbet, se reportaron más de 300 estructuras derrumbadas y 11 heridos de gravedad
A seis meses de mis setenta años: lo que Dostoyevski me vino a decir
Daniel Zovatto. Foto de La Voz

Hay una edad en que uno deja de hacerse preguntas para impresionar o complacer a otros y empieza a hacérselas a uno mismo con el mayor rigor.

Esa edad no avisa, no tiene fecha exacta, pero cuando llega lo sabe todo el cuerpo. Algo se aquieta. Algo, también, se agita.

A seis meses de cumplir setenta años, me reencontré con estos dos párrafos de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski como quien tropieza en la oscuridad con algo que siempre estuvo ahí.

No las busqué. Me buscaron ellas a mí. Y eso, a cierta altura de la vida, ya no te sorprende, porque entiendes que hay verdades que esperan pacientemente hasta que estás listo para recibirlas, o hasta que ya no te queda tiempo de seguir ignorándolas.

Me tomo el atrevimiento de compartirlas contigo, con la esperanza de que ellas también te impacten como lo hicieron conmigo:

“Cada ser humano lleva dentro de sí dos voces, una de las cuales le susurra la verdad desnuda, y la otra le falsea la realidad para que pueda soportarla. ¿Cuántas veces nos hemos mirado al espejo y sólo hemos visto nuestro rostro, mientras nuestras almas estaban detrás del cristal, mirándonos con los ojos vacíos?

¿Has intentado permanecer en completo silencio, escuchando tus pensamientos mientras fluyen sin restricciones? Es aterrador. El hombre no soporta enfrentarse a sí mismo, por eso llena su vida de ruido, de trabajo, de conversaciones vacías, de estupefacientes, de cualquier cosa que le haga escapar de la pregunta que siempre le persigue: ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué me mantiene en marcha? Quizás la respuesta no sea buscar, sino dejar de huir…”

Esta reflexión —cuya hondura me interpela profundamente— me conduce a pensar que la vida humana se sostiene, al menos, sobre tres dimensiones inseparables entre sí.

La primera es el propósito: la conciencia de que nuestra vida avanza hacia algo que la trasciende. No se trata únicamente de metas o logros, sino de aquello que da dirección y sentido al despertar cotidiano; aquello que los japoneses llaman ikigai: la razón íntima y profunda por la cual elegimos seguir caminando incluso en medio de la dificultad.

La segunda es la coherencia: la necesidad de otorgarle un hilo conductor a nuestra existencia. Comprender lo que nos ocurre no elimina el dolor ni la incertidumbre, pero evita que nos disolvamos en el caos o en la sensación de extravío. La coherencia es, en cierto modo, la arquitectura interior que permite que nuestra historia tenga continuidad y no sea apenas una sucesión dispersa de acontecimientos.

La tercera es el significado: la dimensión relacional de la existencia. La vida adquiere espesor cuando comprendemos que no habitamos el mundo en soledad, sino en vínculo con otros. El significado nace de sentir que nuestra presencia deja huella, que somos parte de una trama humana más amplia y que, de algún modo, pertenecemos.

Una vida verdaderamente plena no sea aquella exenta de dolor o contradicciones, sino aquella que logra articular estas tres dimensiones: propósito para orientarnos, coherencia para comprendernos, y significado para vincularnos con los demás.

Ojalá hayas encontrado esta reflexión de interés. Me gustaría conocer tus comentarios.

——————————————————

Nota breve sobre Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (1821–1881) fue un novelista, filósofo y periodista ruso del siglo XIX, considerado una de las cumbres de la literatura universal. Su obra explora con profundidad psicológica y moral el sufrimiento, la fe y la libertad del ser humano, y marcó de manera decisiva la narrativa moderna y el pensamiento existencialista.

Nació un 11 de noviembre de 1821, en Moscú y falleció el 9 de febrero de 1881, en San Petersburgo.

Perteneciente a la corriente del realismo ruso, entre sus obras más destacadas destacan: Crimen y castigo, El idiota, Los demonios y Los hermanos Karamázov.