Maneskin lanza ‘RUSH!’: “El rock no debe seguir dogmas sino al instinto”
(i-d) Victoria De Angelis, Thomas Raggi y Damiano David, miembros del grupo Maneskin, posan para los fotógrafos durante una entrevista con EFE por el lanzamiento de su nuevo y esperado disco, "RUSH!", este viernes en Roma. EFE/ Álvaro Padilla

Adentrarse en el sagrado umbral del rock para muchos implica respetar una serie de dogmas, pero la banda italiana Maneskin no teme saltárselos o manosearlos, pues cree que el género “viene del instinto“, según reconocen sus integrantes en una entrevista con EFE por el lanzamiento de su nuevo disco, “RUSH!“.

“Es preciso saber qué se entiende por rock, porque, si es el respeto sagrado de dogmas de los años setenta, está ‘supermarchito‘, aunque suene impopular. La verdadera prerrogativa del rock es que nunca tuvo reglas y luego desarrolló cientos de subgéneros”, sostiene su vocalista, Damiano David, en un hotel de la capital italiana.

Esta banda de rock, convertida en fenómeno global tras su triunfo en Eurovisión en 2021, publicó hoy su tercer disco de estudio, “RUSH!“, que narra con diferentes tonos, más rockeros, a veces punk y hasta en balada, su experiencia en estos dulces años de éxito.

Para esa alta misión, sus integrantes, el vocalista Damiano, la bajista Victoria De Angelis y el guitarrista Thomas Raggi -el batería Ethan Torchio no acude a la entrevista por unas décimas de fiebre- no teme toquetear los históricos acordes del género.

El álbum, creado entre Los Ángeles, Italia y Tokio, no disimula un dardo de crítica social contra el deslumbrante mundo de la fama, como demuestra el atronador tema “Gossip“, colaboración con un icono de la contracultura estadounidense, Tom Morello, o “Supermodel“.

Pero también suena con la voz desgañitada del punk más británico, con una faz provocadora, como en “Kool Kids“. “Soy escoria, una real escoria, pero soy bueno en esto. No somos punk, no somos pop, solo somos ‘freaks’ de la música”, cantan a modo de manifiesto.

Porque puede que esa sea la frase del álbum que resume la esencia de este grupo, tal y como confiesan con una mueca y una sonrisa casi coordinada: cuatro jóvenes romanos dispuestos a atraverse en la música.

“El rock no debe limitarte, es una cuestión de actitud, de música tocada, de instrumentos analógicos. Si nos quieren criticar porque no es puro rock creo que es estúpido, porque no queremos seguir reglas sino hacer lo que nos guste”, ataja enseguida la bajista.

Damiano, que ha cambiado su famosa melena por una cabeza afeitada, defiende que “su verdadero sentido” no está “en la superficie, en los tecnicismos o en dogmas absurdos”, sino en “el estómago, viene del gusto, del instinto y de la urgencia de comunicar algo”.

Por eso juegan a imaginar colaboraciones tan dispares como con los españoles Rosalía o Guitarricadelafuente o el colombiano Juanes.

Su consigna puede suscitar críticas entre los más puristas, pero eso es lo de menos, afirman.

“Si se atiende a todos los grupos que escuchamos y que hicieron la historia de la música, realizaron cosas distintas e incluyeron influencias de distintos géneros. Es algo que siempre ha sucedido y sucederá”, proclama Victoria, con la voz cantante en este tema.

Estos rockeros no pierden esa simpatía y socarronería tan romana, a pesar de que, desde su irrupción, acumulan cifras de vértigo: 241 discos de platino, millones de seguidores en todo el mundo, premios y los elogios de bandas míticas (fueron teloneros de The Rolling Stones en Las Vegas).

“El camino ha sido de todo menos aburrido”, asegura el guitarrista Raggi antes de estallar en una carcajada.

“RUSH!” es, en opinión del líder de la banda, “la coronación de un sueño” que les ha llevado de tocar en el centro de Roma a desfilar por los escenarios más aclamados del planeta.

Porque su “parábola”, como todas las que merecen la pena, no fue un camino de rosas, sino “una montaña rusa casi siempre en subida, pero con pequeños descensos”, reconoce Damiano.

“Digamos que los problemas los vivimos más bien en el recorrido de llegar aquí y no ahora, en este nivel. Porque paradójicamente este ‘salto de nivel’ -resalta las comillas- nos ha dado más libertad, porque tenemos más credibilidad”, celebra.

De algunas de sus letras también se intuye cierto miedo a caer de la ensoñación, pero en realidad, juran, no es algo que les quite el sueño, ni mucho menos.

“Para nosotros, lo importante es intentar no vivir con ansia porque sería una lástima, arruinaría una historia hermosa, nuestro sueño desde que éramos pequeños de tocar a estos niveles ante tantas personas”, soluciona de nuevo la bajista, puntualizando que los momentos malos, que también los hay, se llevan mejor entre cuatro.

Con información de EFE, por Gonzalo Sánchez