Remontada de Red Bull: Max Verstappen gana el Gran Premio de Hungría; ‘Checo’ termina quinto
Max Verstappen. Foto de Red Bull

El neerlandés Max Verstappen (Red Bull) reforzó este domingo su liderato en el Mundial de Fórmula Uno al ganar el Gran Premio de Hungría; en el que avanzó nueve plazas para anotarse su octavo triunfo del año; en una nueva jornada para el olvido para Ferrari, que firmó el cuarto puesto del español Carlos Sainz y el sexto del monegasco Charles Leclerc, en una carrera que habían afrontado desde la segunda y la tercera plaza, respectivamente.

Verstappen, de 24 años, mejoró, con su vigésima séptima victoria en la F1, la marca de todo un mito como el escocés Jackie Stewart, triple campeón del mundo (1969, 71 y 73) y dio un paso gigante en su afán de revalidar título, en el último Gran Premio antes del parón vacacional. Lo hizo con una superlativa exhibición, después de salir décimo en una pista en la que es muy difícil adelantar y en la que se permitió el lujo, además, de dar un trompo; antes de ganar por delante de los dos Mercedes: el del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton -que marcó la vuelta rápida- y el de su compatriota George Russell; que salió desde la ‘pole’ y se tuvo que conformar con el tercer puesto final.

El mexicano Sergio Pérez se unió a la fiesta de Red Bull y, después de remontar seis puestos, concluyó quinto una prueba en la que el otro español, el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Alpine), acabó octavo en el circuito de las afueras de Budapest. En el que, en 2003, había festejado la primera de sus 32 victorias en la categoría reina.

Mad Max‘, que el jueves ya había comentado en la rueda de prensa oficial de la FIA (Federación Internacional del Automóvil) que la ventaja nunca es suficientemente grande como para relajarse y que pretendía seguir sumando victorias, demostró una vez más que es todo un súper-depredador deportivo.

Este domingo reventó el Mundial, que lidera ahora con 258 puntos, ochenta más que Leclerc -que sólo mejora en cinco a ‘Checo‘-. Es decir, que si en vez de regresar de vacaciones el último fin de semana de agosto, cuando se reanude el campeonato en Spa-Francorchamps (Bélgica) decidiese hacerlo después de saltarse las tres próximas carreras, seguiría al frente del certamen. Y que podría ganarlo, además, sin tener que volver a subirse a lo más alto del podio en ninguna de las nueve pruebas que quedan para el cierre.

Red Bull también aumentó su ventaja al frente del Mundial de constructores, que encabeza ahora con 431 puntos, 97 más que Ferrari; a la que se está acercando cada vez más (ya está a 30) Mercedes: ganadora de los pasados ocho títulos por equipos; que, después de un mal arranque de la temporada, repitió el ‘podio doble’ de Francia, coincidiendo con el quinto ‘cajón’ seguido de Hamilton.

Russell, que el sábado le birló la ‘pole’, justo al final de la Q3 y sólo por cuatro centésimas, a Sainz, arrancó primero, por delante de los dos Ferrari, el del español y el de Leclerc; que salía tercero, desde la segunda fila y al lado del inglés Lando Norris (McLaren), que acabó séptimo este domingo. Con los Red Bull muy retrasados en parrilla: Verstappen no había pasado del décimo puesto en la calificación -al parecer con problemas de motor en su último intento, antes de firmar su peor puesto- y ‘Checo’, eliminado en la Q2, afrontando la prueba desde el undécimo.

Y, lejos de aprovechar otra clara oportunidad para acortar distancias, Ferrari se dejó superar de nuevo por la escudería austriaca; que se va de vacaciones con la sensación de haber hecho los deberes muchísimo mejor que el resto.

Alonso partía sexto, desde la tercera fila y al lado de su compañero, el francés Esteban Ocon, que el año pasado había festejado en esta pista su primera victoria en la categoría reina en una pista en la que la gestión de los neumáticos iba a ser clave; y en la que desde el caluroso viernes hasta el mucho más fresco domingo, pasando por el lluvioso tercer libre del sábado, las condiciones meteorológicas fueron del todo cambiantes. Lo que complicaba aún más el cálculo de las estrategias.

Más aún cuando, a falta de unos veinte minutos para el arranque de la prueba lo único que estaba claro es que el asfalto, a 28 grados centígrados, estaba la mitad de caliente que el viernes. El cielo estaba encapotado y algunas nubes amenazaban una lluvia que ninguna previsión podía asegurar en esos momentos al cien por cien, por lo que la complicada decisión de los neumáticos con los que empezar no se tomó hasta justo antes.

Russell -con blando- salió bien, por delante de los Ferrari -con medios, al igual que Alonso-, cuando ‘Checo’ y Verstappen, con blando, ganaban dos posiciones en la salida. Las mismas que Hamilton -con medios-, que rebasó a los dos Alpine, en unos momentos en los que Fernando se quejaba de que “jamás” había visto una defensa como la efectuada por su compañero en la salida de este domingo.

Inmediatamente se decretó un coche de seguridad virtual -en la pista había desperfectos del Williams del tailandés Alex Albon- y, tras el mismo, Sainz intentó tirar todo lo posible, por detrás de Russell, para despegarse de Leclerc, pensando en sus propias opciones de triunfo; cuando en la quinta de las 70 vueltas, ‘Mad Max’ ya había pasado, arrebatándole la séptima plaza, a Alonso, al que poco después también superaba ‘Checo’.

Russell abrió hueco, pero por detrás Sainz marcaba vueltas rápidas y Norris, al que se le empezaba a caer el neumático blando intentando proteger su cuarta plaza de Hamilton y Verstappen, que lo pasaron al principio de duodécima vuelta. El nuevo compañero de ‘Sir’ Lewis comenzó a quedarse sin gomas y paró después de la 16 para instalar medios, lo mismo que hizo Verstappen; una antes de que -en una parada en la que la ‘Scuderia’ comenzó su festival de pifias- entrase Carlos, que repitió el compuesto medio.

En la 19 pararon Hamilton, que repitió compuesto, y ‘Checo’, que puso medio y bajó del tercero al noveno puesto.

En la 21 lo hizo Leclerc y tras poner medio regresó a pista segundo, por detrás de Russell y por delante de su compañero español; con Verstappen cuarto y Ocon quinto, justo cuando entró a garajes Fernando, que instaló el duro, lo que también se acabó confirmando como un error. El mismo que le pusieron justo después a su colega francés, que al regresar a pista se enzarzó en otra lucha por la posición con el doble campeón mundial asturiano; lo que aprovechó el australiano Daniel Ricciardo (McLaren) para hacer dos adelantamientos de una sola tacada.

Al final, Ocon, que había obligado al ovetense a levantar pie del pedal “en las curvas 1, 2 y 5” le devolvería la posición y Fernando acabaría octavo, justo un puesto por delante de él.

Leclerc volaba, marcando vueltas rápidas y aproximándose claramente a Russell, a por el que se tiró en la primera y la segunda curva de la 28. El inglés se defendía como gato panza arriba, en una lucha que podía beneficiar al madrileño de Ferrari. Pero el monegasco tomó el liderato en la 31, apretando a tope para despegarse de Russell, que taponaba a su vez a Carlos, al que ya se le acercaba peligrosamente Verstappen.

Para añadirle tensión, comenzaba a gotear en la pista del primer país del antiguo bloque comunista que ingresó, en 1986, en el calendario de la F1.

Traspasado el ecuador de la prueba, en la 35, Leclerc ya le sacaba tres segundo y medio a Russell, que le llevaba un segundo a Carlos; un segundo y medio a su vez por delante del líder del Mundial.

‘Mad Max’ le lanzó un ‘undercut’ a Carlos al parar en la 39, para poner el medio. Y acto seguido paró Leclerc, al que le instalaron el duro para arruinarle definitivamente cualquier esperanza de éxito. Russell también entró a boxes, puso medio y regresó a pista por detrás de Verstappen.

En la 40 Sainz lideraba provisionalmente, por delante de Hamilton -que al igual que él sólo había parado una vez- y de ‘Mad Max’, que rebasó, por el interior, en la primera curva de la 41 a Leclerc. Acto seguido, en unos momentos loquísimos, trompeó el neerlandés en la antepenúltima curva, por lo que el monegasco recuperó la tercera plaza, antes de que parase Pérez.

Lejos de amilanarse por el percance, el voraz líder del Mundial demostró que es todo un ‘killer’. Volvió a marcar vueltas rápidas y se tiró a por Leclerc, al que pasó en la 45; en unos momentos en los que ni Sainz, ni Hamilton paraban, en espera de que la lluvia se aliase con ellos; especialmente con el español. Que se encontró a su principal enemigo de nuevo en casa, en una parada aún peor que la anterior -a blandos- que lo descendió hasta la quinta plaza.

Sir Lewis paró en la 52, puso blandos y ‘Mad Max‘ tomó el liderato de la carrera, por delante de Leclerc, Russell y de Sainz; con ‘Checo‘ sexto, por detrás del siete veces campeon mundial británico y Alonso de nuevo en los puntos, rodando ya octavo, por delante de su colega galo.

Ferrari paró de nuevo a Leclerc para ponerle blandos -en otra decisión difícil de entender-. Y Hamilton volaba, marcando vueltas rápidas, al acecho de Sainz, que rodaba tercero, entre los dos Mercedes.

El espectacular y cada vez más excéntrico campeón de Stevenage -a cuyas ocho victorias en Hungría no se acerca nadie- pasó a Carlos en la primera curva de la 63; y dos vueltas más adelante, casi en idéntico punto, rebasó a su compañero para asegurarse la segunda plaza. Que aderezó, además, con la vuelta rápida en carrera; cada vez más cerca del nivel que mostró durante las pasadas ocho temporadas

El final fue emocionante, por la indecisión que producía la constante amenaza de lluvia, que, según el radar, se aproximaba al circuito. Pero no se alteraron los primeros puestos, menos aún cuando se le paró el Alfa Romeo al finlandés Valtteri Bottas -del que ya está a cinco puntos Alonso- y se decretó coche de seguridad virtual.

Sainz bastante hizo con acabar cuarto, por delante de ‘Checo’; y Alonso, que el viernes festejó su cuadragésimo cumpleaños en Budapest con su familia y su novia -la periodista austriaca Andrea Schlager-, confirmó su décima plaza en un Mundial que se reanudará a finales de agosto; y que, salvo auténtica debacle, volverá a ganar ‘Mad Max’.

Con información de EFE