Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Murió el ganadero Pepe Garfias a los 80 años

Murió el ganadero Pepe Garfias a los 80 años - Pepe Garfias
Pepe Garfias. Foto de @RadioFaena

El ganadero Pepe Garfias es considerado como uno de los mejores criadores de toros en México

El ganadero José Antonio ‘Pepe’ Garfias de los Santos murió este viernes a la edad de 80 años en su casa de San Luis Potosí.

Pepe Garfias es considerado en el mundo taurino como uno de los mejores criadores de toros en México.

A continuación una semblanza sobre un ícono en el mundo taurino mexicano:

Base del Origen: Los Peña

Hablar de la Familia Garfias en San Luis Potosí, nos obliga a remontarnos en la unión que tiene con otra familia ganadera de nuestra fiesta potosina: la Familia Labastida y su origen taurino en la Hacienda de Santo Domingo de la Familia Peña.

La Hacienda de Santo Domingo fue desde su fundación hasta entrado el siglo XX una estancia de paso que servía como muleros y abrevaderos para quienes transportaban producto de las zonas mineras, agrícolas y ganaderas de la región para el paso de las caravanas, a la capital del País.

Era un mesón donde se detenían las caravanas, y que posteriormente fueron asentando sus reales varios grupos de inmigrantes en la zona, desarrollando diversos polos productivos agrícolas y ganaderos de los cuales Santo Domingo formó parte.

A principios del siglo XIX el dueño de estas tierras fue un rico francés llamado Don Jesús Ivanhué, quien vivía en lo que actualmente se llama Santo Domingo El Viejo; éste personaje posteriormente le vendió todas estas tierras a la familia Peña.

Sustento del Origen: Los Garfias

La ciudad de Polotitlán, Estado de México, es una localidad situada en la parte norte de esta entidad federativa, en los límites con los estados de Querétaro e Hidalgo sobre la actual Carretera Federal 57.

En la época prehispánica y durante los primeros años de la conquista esta zona fue conocida como Acahualzingo y San Nicolás de los Cerritos, estableciéndose las primeras encomiendas y por ende los primeros asentamientos ya formales con personajes novohispanos.

Entre éstos personajes tiene su arribo en 1734 un español oriundo de Oviedo, don Juan Ruiz Polo, quien por su próspero desempeño logró asentar a sus descendientes como una familia ilustre y de gran fama en la localidad, lo que permitió que desde mediados del siglo XVIII y hasta pasada la mitad del siglo XIX que se elevó a categoría de municipio, esta pequeña villa tuviera el nombre de Polotitlán.

¿Y qué tiene que ver esta ciudad con y su origen con la familia Garfias o la Familia Peña o nuestro personaje recordado hoy?

De esta ciudad, también destaca un distinguido polotitlense, don José María Garfias Saldívar. Nació el 1 de julio de 1797. Comerciante y agricultor con grandes dotes de ingeniero y de arquitecto, José María Garfias edificó el primer portal de Polotitlán, los mesones y la posta donde paraban los transeúntes, las diligencias y las bestias de carga que descansaban en el pueblo cuando llegaban del interior de la República. Pero, además cooperó en la construcción de la iglesia y de la escuela en la división de las calles, alineándolas y dirigiendo la mayor parte de las fincas y emprendió la grandiosa obra de surtir a este pueblo de agua.

Pues bien, vamos entonces “cerrando la pinza” de nuestra noche. Resulta que un día, del poblado de Polotitlán, a orillas del viejo camino a Querétaro y por ende a San Luis Potosí, sale para realizar sus actividades económicas un joven comerciante llamado Teodomiro Garfias Polo, nacido en 1856, quien, por juegos del destino, en lugar de tomar una ruta hacia el sur, digamos a la Ciudad de México, tomó hacia el norte a buscar expandir sus actividades en la ciudad de San Luis Potosí. Llegando –y hasta ahí llegó- a hacer una parada de descanso en la Hacienda de Santo Domingo, donde recibe la bienvenida de su propietario don Miguel Peña.

Don Miguel tenía dos hijas: Carlota Peña y López, quien se casaría después con don Manuel Labastida Pesquera y de este matrimonio en 1887 nacería don Manuel Labastida y Peña, patriarca ganadero de este apellido y fundador de la dehesa de bravo Santo Domingo.

Y la pequeña María Senorina Alejandra Peña y López.

El Origen: los Garfias Peña

El destino, las reglas morales y la voz de mando de don Miguel Peña, jugaron sus piezas para concretar lo que pudo o no pudo haber pasado.

Don Marco Garfias, hermano de nuestro homenajeado lo platicaba con risas y mucho pudor, en atención a la época y esta fue la leyenda: resulta que mientras el joven Teodomiro se encontraba cerca de uno de los bodegones de la Hacienda de Santo Domingo, al parecer salió “de hacer las aguas” de un lugar cercano la pequeña Senorina, y Teodomiro fue testigo (eso dijo don Miguel) y como no hubo poder humano que le hiciera cambiar de opinión por la afrenta visual y moral que Teodomiro había causado con una de sus hijas, le “obligó” de manera cordial cerrar un compromiso para que cuando la pequeña Senorina “estuviera en edad de merecer” contrajeran matrimonio. Y así, se cerró el capítulo escrito por el destino –o por don Miguel Peña- para que Teodomiro Garfias sentara sus reales en San Luis Potosí.

Una vez casados don Teodomiro y Senorina, y formada la familia Garfias Peña, el comerciante polotitlense sentó sus reales en la región, y no solamente por la zona de Santa María del Rio. Hombre de campo y sabedor de los negocios comenzó a ampliar su espectro de trabajo y así logró adquirir un buen número de haciendas, entre las que destacaron, por decir algunas, La Ventilla en Villa de Reyes y De Santiago en Villa de Arriaga, que en su época de apogeo llegó a tener más de 15 mil hectáreas.

Los Garfias De los Santos. Punto.

De este matrimonio nace en 1890 en la mera Hacienda de Santo Domingo, Antonio Garfias Peña, quien en 1918 a sus 28 años de edad contrae nupcias con la jovencita de 16 años, originaria de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, Irene De los Santos Morales, quien llegó a San Luis a raíz de visitas que realizaba a su hermana mayor, quien ya radicaba en esta capital, “Chonita”.

Este joven dedicado también a la agricultura y ganadería, hereda junto con sus hermanos la vasta cantidad de tierras que representaban las haciendas de don Teodomiro, quien muere en 1916. Santiago y La Ventilla eran administradas por él junto con su hermano Pancho Garfias, a quien decide venderle su parte de La Ventilla, mientras Antonio se quedó como único dueño de Santiago. Don Pancho Garfias vende a la familia Beascoa La Ventilla y éstos a su vez a don Edgardo Meade Elordouy.

Los primero hijos de este matrimonio son: Irene nacida en 1920, casada con don Edgardo Meade Díez Gutiérrez; Antonio en 1922, quien murió en un accidente de avión en pleno Centro Histórico de San Luis; Alicia en 1924; Francisco en 1929 y Javier en 1930.

En 1935, el día de San Antonio de Padua 13 de junio y siguiendo la tradición santoral, nace Marco Antonio, y a los seis años en 1941 el mismo día 13 de junio y sin importar repetir el santoral llegó al hogar familiar en la capital potosina del pleno Centro Histórico, en la esquina de Independencia y Álvaro Obregón, un pequeño niño a quien antepusieron el nombre de José Antonio.

El Campo Bravo: Obligación familiar o resultado histórico

No se puede hablar del origen ganadero de don Pepe sin recordar lo ya mencionado: en Santo Domingo, Santiago, en La Ventilla, con sus familiares los Labastida y los Gordoa. Pero sobre todo fuera del aspecto de actividades agrícolas y ganaderas que se guardaban en Santiago bajo la sombra de su padre, don Antonio, la figura que introduce el espectro de la cabaña brava a la familia Garfias es su hermano Javier.

Y hablar de don Javier Garfias y su legendaria ganadería es cosa de otro tema, pero resumamos a manera introductoria:

Javier David, 11 años mayor que Josesito, colabora activamente con su padre en las actividades camperas de cría de ganado suizo, (que era el favorito de don Antonio, produciendo gran cantidad de leche que vendía a la empresa Nestle en Lagos de Moreno, Jal.) caballar y lanar en Santiago, así como en las actividades de siembra que dicha finca realizaba. Y a iniciativa propia pide a su padre don Antonio le apoye a comprar ganado bravo y fundar una casa brava en Santiago.

Previa sentencia de don Antonio Garfias, que no era muy aficionado a la fiesta brava:

“-Esa gente son vagos y malvivientes-“

“-¿Los ganaderos papá?-“

“-No. todos los de la fiesta brava-“

Pero había una razón: un secretario de don Antonio llevaba al pequeño Javier a las corridas y de ahí lo empezó a envenenar.

Desde principios del siglo pasado y hasta mediados de los 40´s no existió ganado bravo como tal en Santiago, había ganado serrero o bravucón para las fiestas patronales de la zona, que bajaban de la Hacienda de San Pedro de Almoloyan

Es a mediados de los años 40´s y su primera –y constante decisión- fue buscar a la familia Llaguno, otrora apellido que para esas fechas ya estaba consagrado, para adquirir pie de simiente. Por razones paternas, muy paterna, don Antonio prefirió no acercar a su hijo con don Antonio y don Julián. La razón fue sencilla, un mal arreglo comercial entre don Antonio y don Julián había provocado la distancia, así que decidió comprarle simiente de Santo Domingo, con su primo Manuel Labastida y Peña.

Es 1947 y con simiente de la finca de Santa María del Rio, se funda la más importante casa ganadera de la última mitad del siglo XX: Garfias, del “Gordo” como cariñosa y respetuosamente le llamaban sus hermanos.

Posteriormente agregó, ya con capacidad económica propia, vacas de Torrecilla de la familia Llaguno.

Infancia y Juventud

El pequeño José estudia y cursa sus primeros pasos académicos, primaria y secundaria en el Instituto Potosino.

Pepe recuerda de niño sus viajes de fines de semana constantes a Santiago, desde los viernes hasta los lunes temprano y no se diga las vacaciones eran enteras las estancias. Herraderos del ganado suizo, pelar a los ramboullet, jinetear y montar. La vida de campo.

Posteriormente acude al Centro Universitario México en la capital de la República a estudiar la preparatoria y Contaduría. Y en México empieza a descubrir la fiesta brava capitalina, empezando a participar como aficionado practico en plazas de la capital. Viviendo en avenida Tamaulipas junto a su hermano Marco y después a la Casa de Rio Lerma.

De Rio Lerma a Santiago a la Ganadería de De Santiago

Mientras don Javier desarrollaba su laboratorio bravo que marcaría la historia taurina de México, Pepe su hermano comenzaba abrirse paso en la capital de la República, estudiando y trabajando. En 1966 decide salir de la casa familiar de la calle de Rio Lerma en la colonia Cuauhtémoc de “la gran ciudad” y regresa al terruño; junto con su hermano Marco, Javier, el mayor los apoya -a petición de don Antonio- para fundar su propia dehesa.

Con 80 vacas y dos sementales de su hermano en agosto de ese año fundan la ganadería De Santiago bajo la divisa rojo y oro, en la propiedad de la familia llamada La Laguna de Guadalupe, era un rancho adquirido en 1945, al sur de la exhacienda de Santiago

Inician las tientas en el ruedo de su hermano Javier. Y debutan con una novillada en la ciudad de Guadalajara.

En 1968 regresa definitivamente a San Luis, donde se definen las propiedades de los tres hijos rancheros de la casa: La Laguna de Guadalupe para Javier, El Palmar para Marco y Santiago para Pepe.

Recibiendo siempre el apoyo del hermano mayor, ya para entonces consagrado en los grandes carteles. Apoyo que recibió hasta el final de los días de Javier, pero el máximo que hasta mediados de los 80´s todavía don Javier le prestaba cuatro o cinco sementales al año

Debut y de ahí en adelante…

Debutan en la Plaza México en la 21ª Novillada de la Temporada Chica de 1970 el 23 de agosto con un encierro que lidian Jaime Rivero “El Húngaro”, a quien le tocaron los mejores ejemplares del encierro mismo que no pudo aprovechar, Adrián Romero y Joaquín Leal con los novillos bautizados como: “Tunero”, “Talismán”, “Espejito”, “Joyero”, “Bordador” y “Azucarero”. Solamente Adrián Romero le cortó una oreja a “Bordador”.

En 1971 lidia una corrida Joselito Huerta, Francisco Rivera “Paquirri” y Adrián Romero, y con esa venta se compra un automóvil, mismo carro que en la actualidad sería un auto de gran lujo. Es importante este punto, vivir gracias a la ganadería, gracias al toro.

La primera vez que lidia un burel en la Plaza El Paseo fue en un festival que se organiza a beneficio de las obras de construcción del nuevo edificio del Centro Taurino Potosino en 1972 y posteriormente lidia su primera corrida a invitación de don Joaquín Guerra González en 1973. Con una corrida para “Paquirri” (anécdota “dando y dando”) y Joselito Huerta, combinando un poco la actividad ganadera de suizo y cosechando, actividades primarias en el campo alternas a la vida del ganado bravo obteniendo inmediatamente su primer trofeo.

A mediados de los 70´s comienza ascender a la cúspide en plazas como Aguascalientes o San Luis Potosí, que en su época la segunda era de las plazas estelares del calendario mexicano antes de la Plaza México. Aguascalientes se convirtió en su feudo, a la que no faltó año con año desde mediados de los 70´s hasta el año 2010, año en que recibe la cornada que casi pone en peligro la vida de José Tomas. A mediados de los 70´s adquiere y refresca su vacada con ganado puro de don Reyes Huerta. ¿Por qué Reyes Huerta?. Veía una madre y padreaba a su cría… y de ahí fue su apertura a otra vacada, “lo mejor de San Mateo lo tuvo don Reyes Huerta”, afirma don Pepe.

En 1975 muere don Antonio Garfias Peña, patriarca de la familia, quien recordemos también que llegó a ocupar la alcaldía de la capital como presidente municipal interino en 1946, al dejar el cargo Ignacio Gómez del Campo; sobreviviendo a esas fechas doña Irene, quien se convierte en la Gran Matriarca de la familia Garfias, agente de relaciones públicas y como la recuerda don Pepe su hijo, gran política y piadosa mujer. Es pilar fundamental de esta familia hasta su fallecimiento en el año 2000 a la edad de 98 años.

Guadalajara, León, San Luis Potosí, Monterrey, Tijuana, las plazas de mayor prestigio de México se convierten en su escenario.

En 1976 se separan los hermanos Garfias, Pepe y Marco funda dos fierros, Santa Isabel bajo los colores rosa mexicano y rosa claro con 100 vacas de Santiago y tres sementales de Garfias, además de José Garfias bajo la divisa naranja y morado también con 100 vacas de Santiago y tres sementales de Garfias.

Y con 70 vacas y dos sementales de Santiago, don Marco funda la casa “Marco Garfias” en el rancho El Palmar, junto a la ex Hacienda de “sus viejos”, en el municipio de  Villa de Arriaga, San Luis Potosí, bajo los colores naranja, rojo y negro.

Sudamérica y la continuidad…

A pregunta de que si la prontitud en sus éxitos en los 70´s y más por su edad, 35 años, le trajeron recelos o envidias de los “viejos consagrados”, contesto que “no, esos vendrían después”… estos vienen hasta fines de los años 70´s y principios de los años 80´s.

Desde finales de los 60´s, para ser más precisos el 20 de enero de 1967, don Javier Garfias lidia por primera vez en Venezuela en San Cristóbal (Táchira). Seis toros para Antonio Ordóñez, Efraín Girón y José Manuel Inchausti “Tinín”, y logra llevar también a Pepe, su hermano, a lidiar encierros en Sudamérica. Empezando un andar tan prodigioso de los hermanos Garfias, repartiéndose entre ellos aproximadamente 86 festejos.

¡Increíble es mediados de los 70´s y un ganadero mexicano triunfador es reconocido en Colombia o Venezuela y en México todavía no debutaba… y hay razones para esto! La más fuerte: por no tener muchas relaciones con Alfonso Gaona entonces empresario de la Plaza México.

Era lógico, pero esa cerrazón capitalina, le abrió el terreno en Sudamérica y los resultados fueron extraordinarios.

Se presenta el 31 de octubre de 1976 en Valencia (Carabobo). Con seis toros para Palomo Linares, Fermín Espinosa “Armillita” (hijo) y Bernardo Valencia. Y de ahí no paró hasta el 13 de febrero de 1983.

Lidia en más de 20 festejos en Sudamérica

Y tuvo su consecuencia, no todo es el triunfo. Resultado: la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia emitió la prohibición de exportar más de tres corridas de toros al año. Cuando la clientela exigía cinco o seis corridas para los hermanos Garfias.

Y deja de lidiar en Venezuela por varias razones: el empresario de muchas plazas de Sudamérica, Hugo Domingo Molina, viene a México a comprar varias corridas, entre ellas de los hermanos Garfias, provocando el recelo de ciertos ganaderos que no eran beneficiados por las compras de cada año para grandes temporadas en plazas de Colombia o Venezuela, incluyendo el presidente de la Asociación, don Valentín Rivero de Valparaiso, quienes lograron hacer desesperar al empresario sureño, quien sin ningún problema agarró su maletín y directo se fue a España, en donde compró un buen número de corridas.

A esto sumémosle las crisis económicas de los años 80´s que abonaron a que el ganado fuera más barato traerlo de la “Madre Patria” a la “maderiza” que el presidente Jose López Portillo nos daba aquí en México. Y cuando limó asperezas con Gaona la Plaza México estuvo cerrada.

Aun así la provincia mexicana siguió abriendo brecha en la senda de triunfo de don Pepe Garfias.

Presentación en la Plaza México, el empresario, las crisis y las invasiones…

Se presentó el 9 de octubre de 1983 con una corrida para la confirmación de Guillermo Capetillo, Rafael Gil “Rafaelillo”, Ernesto Belmont. El primer toro que pisa la arena capitalina fue “Tejedor” de 504 kilos y le siguieron “Liberto”, “Don Gil”, “Nopalero”, “Sancho Panza”, “Murmullo” y “Coronel”, solamente una oreja cortó “Rafaelillo” a “Nopalero”.

A la temporada siguiente, el día 4 de febrero de 1984 la ganadería De Santiago, recibe el cartel que otorga el gobierno del Distrito Federal. Y al día siguiente, en la inauguración del serial, el 5 de febrero de 1984,  cortan el primer rabo a un pupilo de don Pepe, por Ricardo Sánchez a “Capitán”.

En esta década don Pepe logra consagrarse en el culmen máximo de su carrera, pero también aprende cómo el mercado de las ganaderías explota y debe tomar nuevo rumbo: o caer en lo comercial y producir toros en serie uno tras otro descuidando la calidad y bajando el costo o mantener su calidad sacrificando un poco las ganancias pero guardando el prestigio. Optó por la segunda.

De Santiago está en la cúspide suprema de la cabaña brava mexicana, habiendo un ánimo por esta casa ganadera y el dueño de buscar un toro a más en la muleta, bravo pero con calidad, el que permita la conjunción del artista y la fiera en la representación dancística mortuoria como lo es el toreo, de una sensibilidad ganadera que lo hacen estar en la cima. “Mis toros cuentan con mayor nobleza, se quedan en la arena un poco más fijos, su bravura es menos violenta…

En los años 90´s ya ha ligado muchos triunfos en la Plaza México: Ricardo Sánchez le cortó las dos orejas a “Capitán” el 22 de febrero de 1884. Jorge Gutiérrez le cortó dos orejas a “Salmantino” el 20 de abril de 1986.

El 3 de marzo de 1991 José Mari Manzanares realiza una faena memorable a “El Zorro” cortándole una oreja y Jorge Gutiérrez le corta las dos orejas a “Cartujo”. El 10 de noviembre del mismo año, Miguel Espinosa Armillita Chico realizó una extraordinaria faena a “Potosí”, le cortó las dos orejas y sus restos fueron honrados con una vuelta al ruedo y Mariano Ramos hizo lo propio con “Cadete”.

Al año siguiente Arturo Gilio, el día de su alternativa, el 5 de febrero de 1992 cortó dos orejas y rabo a “Genovés”. El 26 de marzo de 1995 viene el triunfo de “Vidriero” con Miguel Espinosa “Armillita” lidiado en quinto lugar, un toro de bandera, lleno de clase, temple, bravura, con largo recorrido y mucho celo, alegría y una gran transmisión, que le correspondió a Miguel Espinosa, el cual realizó una de las faenas más bellas que se recuerdan en dicho coso, le cortó las dos orejas y el rabo y al toro le dieron una gran ovación en la vuelta al ruedo. Al terminar el festejo, diestro y ganadero salieron en hombros. El triunfo se repitió el 2 de febrero de 1996 cuando Jose Miguel Arroyo “Joselito” le cortó las dos orejas y el rabo a “Valeroso”, al que también se le concedió la vuelta al ruedo. Muchos son los triunfos que ha cosechado esta casa ganadera en varias plazas como Aguascalientes, Guadalajara o Texcoco.

Se hace empresario conociendo la fiesta más en sus adentros organizando una feria en 1995 en la Plaza El Paseo de San Luis Potosí.

Aun así en esta década también les afecto la devaluación de 1994. Recordamos el automóvil que se compró en 1971 que para esos años equivaldría a un Grand Marquis, en 1996 solo le alcanzaría para tres llantas y en abonos, la devaluación fue brutal y en el campo mexicano igual.

Y no solamente el tema económico sino el político. El 20 de noviembre de 1995, 600 hectáreas son invadidas en el Rancho El Palmar de don Marco Garfias y casi 400 de don Pepe, derivando en casi más de mil hectáreas invadidas tanto de don Marco como de don Pepe, provocando uno de los disgustos más tormentosos como ganaderos y como hombres, a fin de cuentas se trata de su patrimonio.

Tribunales, periodicazos, denuncias, diligencias, mediciones –que como recordaban don Marco y don Pepe- se hacían en una semana sin cinta ni equipo para casi 10 mil hectáreas que registraban. ¡Algo increíble!. Y las pérdidas fueron incalculables hasta julio de 1996

En la década del 2000 comienza a declinar un poco su prolífica carrera no por su ganado, sino por la entrada del ganado español en México, así como la combinación de ganado. Sumándole la situación de muchas ganaderías que buscaron acaparar el mercado con baja de precios y prefiriendo vender más que mejor. Había que sacar toro y cumplir con sus 14 o 15 corridas de la Temporada. Negocio de compradores, más que de vendedores…

Sin mencionar las desavenencias que tuvo con el titular de la Plaza Mayor por ciertas actitudes, llamémoslas, “tramposas” por no decir “chuechas” que tuvo para con el ganadero don Pepe, lo que provoco que varios encierros de sus últimos lidiados en México no tuvieran el resultado adecuado.

Su familia

A fines de los 60´s se prendió de una señorita amiga de su sobrina Georgina, que enamoró su manera de bailar: Isabel Montero Lebrija, de una familia capitalina, su madre gran aficionada, casándose en 1969 en la Sagrada Familia de la Ciudad de México. No tan campera pero por las costumbres familiares del esposo o se acostumbraba o se acostumbraba, agradeciendo doña Isabel la presencia de su suegra doña Irene

Hay una receta que las esposas de los tres ganaderos de la familia Garfias: Javier, Marco y Pepe aprendieron.

La anécdota es que cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas, con su política socialista maquillada de “continuidad revolución”, pone en marcha en todo el país expropiaciones de grandes ranchos, doña Irene se adelanta a repartir pequeñas propiedades a muchos trabajadores del rancho, así que cuando los trabajadores de la Secretaría de la Reforma Agraria llegan a San Luis Potosí repartir, ¡oh sorpresa! Doña Irene ya había hecho su labor cardenista a su manera. Emitiendo, don Lázaro Cárdenas aquellas famosas “concesiones ganaderas” a 25 años.

Cuando el candidato don Miguel Alemán acude de gira a la Hacienda de Santiago, doña Irene, más que don Antonio, se consagra ahí como la política de la familia y había que consentir al futuro presidente de México, por lo cual logró trabar una buena relación amistosa entre don Miguel Alemán y la familia Garfias Peña. Resultado: el presidente Alemán, entrego a la familia Garfias Peña un certificado de inafectabilidad.

Y posteriormente el presidente López Mateos también gozó “de la muletota-amistosa” de doña Irene, defendiéndose de igual manera del embate “populista” del mandatario Luis Echeverria, que con la mano dura de la Reforma Agraria por don Augusto Gómez Villanueva encabezara contra la familia Garfias.

Razón: le habían dicho a doña Irene recién casada, que el rancho y trabajar en el campo era lo único que su marido sabía hacer.

Procrearon tres hijos, Isabel en 1970, Pepe en 1973 y Santiago en 1976. cinco nietos, tres mujeres y dos hombres.

“…un gran ganadero, muy bueno, noble, sencillo, amante y de la fiesta, excelente padre, extraordinario abuelo.”

Legado

“La fiesta de los toros me ha dado todo, aparte de mi familia, todo, vivir, feliz con sus hijos e hijos con educación y nietos con patrimonio.

Recuerdos: “…maravillosos todos, Jesús Solórzano trazando una raya en la arena frente al toro, citarlo ya hacer que el toro dentro de su magnificencia pasara por esa raya… …o “El Juli” llorando en Santiago porque quería quedarse a seguir toreando en lugar de ir a una entrevista a televisión…”

Admirador de don Javier su hermano y de don Toño Llaguno García. De sus toreros Miguel Espinosa, Manolo Martínez, Manzanares, Curro, Solórzano, Camino.

De las llaves que abrió fue a don Baldomero Garza y Teófilo Gómez, Hernando Limón y a Luis Felipe Ordaz o Marrón en los años 80´s y a “los Armilla”, y a Javier Borrego en Zacatecas, por decir algunos.

La muerte de Manolo le pesó como su amigo. Fracasos por los abusos de confianza de ciertos ganaderos y jugadas chuecas de algunos empresarios…

La tarde de “Navegante” con José Tomas una de las más tardes tormentosas en su carrera, aquel 2010, cuando el torero español casi dejaba su vida en la arena de aquel desgarrador grito que se escuchó en todo el mundo taurino.

Y una en 1992 cuando se celebró aquella feria en noviembre una corrida para Miguel Espinosa “Armillita”, Ortega Cano y Leonardo Benítez. La nota fue que el escandalo salió en los primeros titulares desde Jacobo Zabludovski hasta las Peñas y cafés locales, por afeitado de los toros… pero como se dijo: “se les había pasado la mano”. “Me dio publicidad, nunca había salido con Zabluovski”

Premios, reconocimientos e indultos:

Al año en promedio llego a despachar más de 10 corridas y entre 12 a 15 novilladas, lo que en números podría ser que del Rancho “La Mancha” se embarcaban más de 100 reses en todo el año.

Más de 20 corridas en la Plaza México con cinco rabos en la espuerta para los toreros:

  • 5 de febrero de 1984: “Capitán” de 504 kg. para Ricardo Sánchez.
  • 5 de febrero de 1992: “Genoves” para Arturo Gilio
  • 5 de febrero de 1995: “Piropo” para Pedro Gutiérrez “El Niño de la Capea”
  • 26 de marzo de 1995: “Vidriero” para Miguel Espinosa “Armillita”
  • 25 de febrero de 1996: “Valeroso” para José Miguel Arroyo “Joselito”

Y un indulto:

  • 21 de marzo del 2003. Toro “Vinatero”, de De Santiago por Fermín Spinola.

¿Quién es Pepe Garfias?

Vida dedicada al campo, con dulzura, con cariño. Desilusionado por la persecución agraria y temerosos por la incertidumbre.

De carácter recio pero campirano, o sea campechano pero fuerte. Combinando con la diversión separado del trabajo.

Humilde, jamás presumido y aún estando en la cúspide de la gloria

“Que ayuden a la fiesta de los toros, que es un juego de vida bonito para los que están adentro y que el apoyo viniera de los de afuera lo que va a redituar en mejor.”

…por fortuna todavía quedamos algunos ganaderos que podemos vivir del toro al cien por ciento.”

A fin de cuentas le ha entregado su vida entera, Dios lo bendiga don Pepe Garfias.

Con información de López-Dóriga Digital

Pepe Garfias
Menú de accesibilidad