Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El día que el futbol te alcanzó

El día que el futbol te alcanzó

No cabe duda que el futbol es lo más importante de lo menos importante

Es sábado por la tarde y se respira futbol desde el Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid. En unos minutos, el campeón de Europa volverá a dar una muestra de poderío goleando 4-0 al Alavés al pie del Paseo de La Castellana. Sin embargo, el destino nos está llevando a El Prat de Llobregat y de ahí, al Camp Nou para presenciar el Barcelona vs Girona. El local busca igualar su marca de 32 juegos sin perder de forma consecutiva en La Liga.

El trayecto lo hacemos desde la Rambla de El Raval. La línea verde del Metro es la que nos llevará a Les Corts. De ahí, diez minutos a pie hasta el mítico Camp Nou, uno de los pocos estadios en el mundo con capacidad para más de 90 mil espectadores.

Es un trayecto de 20 minutos y con señal de teléfono en los túneles del metro, el camino se vuelve invisible. Llegamos a Les Corts y los ríos de gente invaden los vagones. Todos los caminos llevan al Camp Nou, pero antes, habremos de tomarnos unas cañas porque en los estadios de España (aunque algunos no se sientan parte de tan maravilloso país) no venden cerveza.

El norte de la Ciudad Condal es territorio blaugrana. Alrededor del Camp Nou existe una fortaleza llamada La Massía que huele a los Messi, a los Xavi, a los Busquets y sí, hasta a los Dos Santos. Después de 20 minutos rodeando Can Barça, al fin llegamos a nuestro lugar.

El Camp Nou ya no es lo que era. La globalización en el futbol llegó para quedarse y la mitad del estadio son turistas que como yo, vienen a ver un pedazo de la historia del futbol. Comienza el partido y al instante la campanada… el Girona, un equipo catalán que apenas ascendió y que tiene menos pedigrí que un French Poodle (no se ofendan, yo tengo uno) da la sorpresa con un gol tempranero.

En el futbol moderno existen los buenos, los muy buenos y los de otro planeta. Messi comanda al último grupo. El chaparrito es una bestia, un genio, un mago. Controla la pelota por nota y se nota. El tipo saca la magia y toca con una sutileza única a La Redonda (sí, en mayúsculas. Es el mínimo trato que debemos darle a la pelota. Respétenla, por favor). El balón termina en el uruguayo Suárez que aplaca a los de Girona que todavía no asimilaban que le ganaban a un equipo histórico.

Así se fue el partido. Después del segundo gol del Barcelona, el asunto se vuelve intrascendente por ser cotidiano. El juego terminó 6-1 para el local.

Fue un cocktail de futbol. Uno de esos días en que todo parece perfecto. Cada quien interpreta y asimila el arte. Pues este es el mío. Ha sido una gloriosa noche del FC Barcelona. Que quede claro: es el equipo que más desgracias ha traído a mi vida, el que más me ha deprimido, el que más me ha robado (literalmente, porque le voy al Chelsea), pero aun así, es una delicia verlo y apreciarlo.

El futbol nos alcanzó. La brisa sopla desde la Barceloneta. Regresamos en la linea verde hasta la estación Drassanes. La noche se agotó, pero lo vivido, los recuerdos de otra noche gloriosa del Camp Nou, quedarán para siempre.

Por Fernando Del Río @MexicoFer
barcelonacamp nou
Menú de accesibilidad