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Personas con COVID-19 persistente tienen diferencias hormonales e inmunitarias
Una persona se somete a una prueba para detectar COVID-19 en Los Ángeles, California (EE.UU.), en una imagen de archivo. Foto de EFE/Caroline Brehman

Las personas que sufren COVID-19 persistente presentan claras diferencias en la función inmunitaria y hormonal, frente aquellos que no la padecen, según un estudio que publica este lunes Nature.

La investigación a cargo del Hospital Mount Sinai y la Escuela de Medicina de Yale (EE.UU) muestra la existencia de biomarcadores en la sangre que pueden identificar con precisión a los pacientes con COVID-19 persistente.

Unos hallazgos que pueden servir de base para realizar pruebas más sensibles a los pacientes con COVID-19 prolongado y tratamientos personalizados para estos pacientes”, indicó el investigador principal David Putrino, del Mount Sinai.

La investigación se hizo con 271 personas: Un grupo con covid persistente, otro que se había recuperado del COVID-19 sin secuelas y el tercero de personas que nunca habían tenido coronavirus.

Los datos indican que algunas de las diferencias más pronunciadas entre el grupo con COVID-19 prolongado y los dos grupos de control estaban relacionadas con la disfunción inmunitaria y hormonal.

En concreto, había biomarcadores que indicaban una actividad anormal de los linfocitos T (encargados de localizar la célula infectada y destruirla), la reactivación de múltiples virus latentes (incluidos el de Epstein-Barr y otros herpesvirus) y reducciones significativas de los niveles de cortisol.

Este es “un paso decisivo” hacia el desarrollo de protocolos de análisis de sangre válidos y confiables para el COVID-19 persistente, agregó el experto.

Esta enfermedad deja síntomas que persisten meses después de la infección por coronavirus, entre ellos, confusión mental, fatiga extrema, dificultad para respirar y dolor crónico.

Cada paciente se sometió a detallados cuestionarios sobre sus síntomas, historial médico y salud relacionada con la calidad de vida, además de tomarse pruebas de sangre.

Los investigadores identificaron diferencias y similitudes de biomarcadores entre los grupos y luego aplicaron análisis de aprendizaje automático para comprender mejor cuáles fueron más efectivos para permitir que el algoritmo identificara a los pacientes con COVID-19 prolongada.

En general, el algoritmo pudo diferenciar entre personas con y sin esa enfermedad con una precisión del 96 por ciento y detectar la afección basándose en características distintivas detectadas en la sangre de los participantes en el grupo con covid persistente.

Estos marcadores deben validarse en estudios más amplios, pero constituyen “un primer paso en la disección de la patogénesis” de la covid persistente, agregó la también investigadora Akiko Iwasaki, de la Universidad de Yale.

Estos hallazgos muestran que las personas con covid persistente “viven con un proceso de enfermedad que se puede observar mediante los protocolos de análisis de sangre establecidos en el estudio, pero que también varía de un paciente a otro según su historial médico específico”, destacó Putrino.

Por ello, agregó, los médicos deben escuchar a sus pacientes y realizar una amplia variedad de pruebas fisiológicas y de laboratorio, mientras adoptan un enfoque altamente personalizado para el manejo médico del COVID-19 persistente.

El investigador recordó que “no existen un fórmula mágica” para tratar esta dolencia, porque se infiltra en sistemas complejos como la regulación inmunitaria y hormonal.

Las enfermedades complejas requieren soluciones de tratamiento complejas y necesitamos -dijo- una investigación más rápida para comprender mejor el COVID-19 persistente y descubrir terapias nuevas y prometedoras.

Con información de EFE